martes, 4 de julio de 2017

Uribe va al mercado

Por ANUAR SAAD

Resultado de imagen para caricaturas de alvaro uribeYa me parece estar viéndolo. Con su toallita arrugada sobre el hombro derecho (jamás el izquierdo), en pantalón dominguero y zapatos ligeros llevando a timonazos salvajes (como al país) un verde carrito de mercado seguido por una horda de guardaespaldas malencarados.

No hay de qué sorprenderse. Como usted y yo, Uribe hace mercado. Y no compra lo que Doña Lina le anota acuciosa. Termina comprando, o mandando a comprar, lo que le da la gana como aquellas tierritas cerca  de zonas francas donde sus hijos invirtieron unos pesitos. Me lo imagino hurgando en su bolsillo derecho en búsqueda de su tarjeta de cliente fiel para aprovechar unas promociones que el almacén anuncia: por la compra de dos, te dan tres huevitos.

Dicen quienes lo vieron, que cuando no encontró mermelada de mora, su preferida, alcanzó a exclamar que para qué seguir buscándola si Santos la malgastó toda. Afirman los perplejos testigos que no dejó una degustación en pie: él y sus guardaespaldas tenían hambre vieja como si estuvieran viviendo en Venezuela: el cafecito, las galletitas con atún y una nueva presentación de arepas paisas, fueron devoradas en un dos por tres.

“Es que en el Congreso no reparten ya ni tinto porque no hay presupuesto”, relató un cliente que jura habérselo escuchado al expresidente quien, además, agregó para comprobar lo dicho: “si dieran tinto, Gerlein no se la pasara durmiendo, el pobre”.

Un guardia quien pidió no ser identificado reveló que el Senador Uribe prefería dar la vuelta completa al supermercado que “hacer la U”. -¡Nada de U muchachos! Prefiero seguir por el Centro-
-¡Ay dotorcito!, mi hijo terminó en la universidá y está sin chamba- le dijo un humilde cliente quien salió a su paso esperanzado.

-¡Ahí está mi amigo! Culpa física del castrochavismo que estamos viviendo. ¿Usted votó por el sí o por el no?
-Por el sí dotor.
-Siguiente pregunta- dijo, y se alejó raudo entre los pasillos de la derecha.

Uno de los guardaespaldas le susurró al oído que no se le olvidara los pinchos para Doña Lina por aquello de la parrillada en una de sus finquitas donde había invitado a congresistas y funcionarios amigos.

–Hay que comprar menos carne porque me dijeron que Luis Gustavo Moreno no puede ir porque tiene un problema con VEA-
-Es la DEA-, le corrigió uno de sus guardaespaldas.
-Bueno mejor, así rinden más la carnita y los huesitos. Pero llamá a Doña Lina y decíle que pinchos no voy a llevar porque me recuerda aquello de las chuzadas. Qué más bien llevaré bastante papel higiénico para ver si podemos tapar unas cuantas c….- En ese momento le sonó el celular, según nos confirmó una empleada doméstica quien estaba cerca de Uribe al que quería pedirle un autógrafo.

-Sí María Fernanda, ya te lo mandé. El muchacho es un profesor experto en geopolítica y en José Gregorio Hernández. Ombe sí, te dije  José Gregorio Hernández. Te va a servir para que pueda hacerte el milagrito de que no digas más estupideces…

Le hizo una seña a uno de sus escoltas para que cogiera tres garrafones de aguardiente que estaban en promoción, mientras le daba instrucciones a otro para que recogieran cuanto libro de Gabito hubiera por las bibliotecas de la hacienda. –Apenas llegue Alejandro Ordoñez le dan los libros para que prenda la fogata-

Se cercioró además, con poca discreción, que había unos invitados en su lista del asado que no reconocía mucho. –Ve, Manuel – le dijo a uno de sus acompañantes – ¿ Podés averiguar quiénes son “Nora los niños y yo”?

Como cualquier parroquiano se instaló un una de las filas apostadas allá, muy a la derecha de todo, esperando con poca paciencia su turno.

Justo en ese momento, fue cuando creyó escuchar a alguien decir que era víctima de una extorsión. – No es extorsión, esos son los precios de acá- alcanzo a decir el exmandatario. Después se cercioró que era un copartidario suyo que denunciaba la inseguridad creciente que estaba flagelando a los colombianos.

Para no desaprovechar la fugaz oportunidad de figurar,  trató de twittear inmediatamente pero no pudo: le habían robado el celular.






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