miércoles, 8 de marzo de 2017

“Déjala morir”: viaje a la esencia del ser Caribe





Por Anuar Saad

Justo para la celebración de sus años de muerta, “La Niña Emilia” resucitó. La mini serie “Déjala morir”, que recrea la vida y obra musical de la canta autora Juana Emilia Herrera, oriunda de Mahates, Bolívar, ha hecho sintonía con las preferencias de la audiencia, esa misma, que tenía años dándole la espalda al Canal Regional.

La producción es impecable. Un casting escrupulosamente escogido, un reparto de lujo donde sorprende la estupenda actuación de Aida Bossa interpretando a la Niña Emilia , el libreto del veterano Andrés Salgado y con la dirección de Alessandro Basile, los capítulos han despertado sensaciones y sentimientos en la teleaudiencia que van desde la nostalgia, la admiración, el drama y el humor.

Es, sin duda, una de las mejores producciones de Telecaribe en toda su historia y motivo de orgullo, sin duda, para el Gerente de  Telecaribe Juan Manuel Buelvas, artífice en la producción general del evento de la que hacen parte también la ANTV y la Fundación Pilas Colombia.

“Déjala morir” nos acerca a nuestra esencia; a nuestra realidad; a nuestro Caribe; a nuestra tierra; a nuestras costumbres y, de paso, deja en claro todo el potencial y talento artístico de nuestros actores y equipo técnico. No más de cachacos disfrazados de costeños; interioranos forzando nuestro acento hasta llevarlo a los extremos de la caricatura ni culebrones nacionales que solo saben narrar la violencia, el odio, el narcotráfico y la corrupción.

En buena hora Telecaribe dice presente y renueva la esperanza de los televidentes en una mejor programación. Una que nos cuente las historias que queremos conocer. Esas mismas que nos retratan y, de paso, retratan toda nuestra rica idiosincrasia. Haberle apostado a este seriado y no escatimar recursos ni esfuerzo humano es ya un gran logro. La seriedad con que los actores han asumido sus papeles generando credibilidad en la audiencia, hace que nadie se espante por los hijueputazos, malas palabras, picardía sexual y el desparpajo de los protagonistas –humilde y auténtica gente de campo--  al momento de representar las escenas.

Todo en ellos es natural. Desde la inocencia misma con que encaran el amor, la pobreza, la ingratitud, los odios y las alegrías, hasta ese léxico pícaro y fuerte que haría sonrojar hasta a un verdulero. No hay escenas forzadas. El entorno cuaja perfectamente con la realidad que se recrea y, aunque se entiende que hay elementos de ficción en la historia, estos no desentonan para nada, por el contrario, la enriquece.

Viví los capítulos de “Déjala morir” en familia y no pude evitar las carcajadas en esas escenas cumbres que nos desnudan como somos: dicharacheros, espontáneos, auténticos y francos en exceso. Una mezcla de ingenuidad y malicia que encarnan los personajes que, a la larga, hacen que los amemos.

Impecable dirección y producción. Impecable el esfuerzo de nuestro canal Telecaribe por hacerse sentir en las grandes ligas de las producciones y aplausos para el libretista y todo el equipo técnico. Pero la interpretación de Aida Bossa merece un capítulo aparte. Nos hace pensar que la Niña Emilia no ha muerto. Volvió, deslenguada como siempre, para divertirnos a través de la televisión.

Una sugerencia al  oído del gerente de Telecaribe: que esto no quede en flor de un día. Esta producción despertará, sin duda, más expectativas por próximos proyectos que deben seguir retratando nuestra esencia y nuestro ser Caribe.


Y mientras los capítulos nos llevan de la mano hasta el final de la serie, podremos saber, por fin, dónde carajos es que vive Coroncoro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario