jueves, 23 de marzo de 2017

¡Alégrese! Según el DANE, nadie es pobre

Por Anuar Saad
A sabiendas de que cada día usted, sí, usted señor lector, se levanta leyendo malas noticias y columnas que lo abruman con problemas de toda índole –desde las campañas presidenciales podridas por la corrupción hasta pastores que se compran lujosos yates a costa de la feligresía—hoy, en cambio, le traigo buenas nuevas: ya nadie puede quejarse por que es pobre. No señor. La vida le sonríe plenamente ya que si sus ingresos son superiores a 241.673 pesos, usted tiene todo resuelto.
No lo digo yo: lo acaba de anunciar el DANE quien explicó que para 2016, el costo per cápita mínimo necesario a nivel nacional para poder subsistir fue de $241.673, lo que equivale a un crecimiento de 8,1% con respecto al 2015, aclarando, claro, que si un hogar lo conforman  4 personas, será clasificado como pobre solo si el ingreso total del hogar está por debajo de $966.692, es decir, que cada uno debe ganarse los $241.6673 antes mencionados.
Este anuncio del DANE debe tener una intención oculta. Es una invitación vedada a que los colombianos nos volvamos cada vez más innovadores, más recursivos y que en vez de estar quejándonos porque no hay plata que alcance, organicemos esa pequeña fortuna (los 241 mil, por supuesto) para poder vivir decentemente sin tanta pelotera.
Para ello se requiere de ciudadanos con alto poder creativo y habilidades casi mágicas para que puedan multiplicar su mercado mensual sin gastar más. Es decir, aunque no haya para el bus, hay que poner a cocinar unos espaguetis a la “solitarie”. Para los desconocedores de los secretos de la cocina, me refiero a unas pastas largas que se hierven con sal y media cucharita de aceite y que se sirven solas, sin más nada. Por eso son a la “solitarie” ¿Capisco? Y si hay que pagar los recibos de luz, gas y agua hágase el loco. Al fin y al cabo Simón Bolívar, Santander, Nariño y otros héroes, nos dieron la independencia a punta de vela y se bañaban en las aguas del río Bogotá –que antes no te mataba de un tétanos- y cocinaban todo lo que moviera por las montañas a punta de leña. Así que ¿para qué diablos usted va a gastar una parte de los 241 mil pesos en esas trivialidades?
Pero si el problema es que su hijo debe ir a la escuela y tiene que tomar un bus que lo lleve y otro que lo traiga porque el colegio queda a 14 cuadras… ¡Tenga cuidado! Posiblemente usted está criando a un futuro flojazo bueno para nada. Mire que el ejercicio beneficia al desarrollo, así que, desde mañana… ¡nada de buses! Que vaya a la escuela aprovechando los Megacolegios… pero caminando. Al fin y al cabo, nadie se muere por transitar a pie unos cuantos kilómetros. No le de todo masticado a su hijo: ese es el mensaje que entre líneas lanza el DANE
¿Qué necesita cuarenta mil pesos para unos remedios que no cubre el POS? No importa. Si los médicos aseguran que con ibuprofeno, acetaminofén y omeprazol va a curar su hernia hiatal; o sus quistes en el ovario, o su cálculo renal, no se desespere: tómese la medicación del POS y espere el milagro. El asunto es no gastarse nada de los 241 mil pesos. ¿Ve cómo le va rindiendo el dinerito?
Lo de la ropa es pan comido: a su esposa, le da 10 mil pesos para la modista de a la vuelta y la convence que le recorte las mangas a la blusa y le ponga unos pliegues a las faldas… ¡y asunto resuelto!: ya no parecerán los mismos. Con lo de su hija, se desvara en La Juliao: un tinte azul oscuro que no vale más de tres mil, y como por arte de magia el viejo y desteñido pantalón lucirá como nuevo. ¿Ya vio? Si usa su creatividad, todavía no se ha gastado más de 20 mil pesos. Le sobran 220 mil… ¡Toda una fortuna!
Bueno, y el asunto del mercado es pan comido: fíjese: en el mercado de Barranquilla hay unas frutas que los vendedores colocan en cajas separadas porque están un poco “pasaditas”. No se preocupe, lo máximo que le pueden dar es una diarrea y eso lo quita un Alka Seltzer de mil pesos. Compre el arroz partido; los granos sucios y llenos de afrecho; el café a granel; la panela descuartizada; la papa sin lavar y las últimas verduras recalentadas por el sol de las 12 del día que ya nadie quiere comprar. Para rematar, lleve varias presentaciones de fideos, espaguetis, tornillitos y conchitas y recuerde siempre hacerlos solo con media cuchara de aceite y sal sin más nada.
Y si sus hijos se ponen fastidiosos porque quieren diversión, llévelos a pasear por los parques, esos mismos que, en buena hora, el Alcalde Char entregó a los barranquilleros: son gratuitos y montarse en sus atracciones, aunque pocas, no le cuesta un peso.
Y para finalizar, tenga en cuenta que hay lujos innecesarios como el caso del papel higiénico. Hay un tipo de cáncer que producen los químicos del papel. Evítese el cáncer y mejor lávese con agua. Reemplace la pasta de dientes por sal o carbón y si quiere una colonia dominguera, un frasco pequeño de menticol lo ayuda a resolver. Recuerde que el jabón de bola es más económico, más rendidor y limpia a profundidad.
¿Ve cómo los del DANE sí tenían razón?
Después de este descubrimiento --que seguramente revolucionará la economía familiar en el país-- enviaré un mail al DANE y a  Planeación Nacional para decirles que gracias a ellos no solamente los pilos se encuentran en los colegios: todos nos volveremos pilos tratando de rendir a como dé lugar los cada vez más devaluados pesos.
Recuerde siempre que la salud es lo primero. No ceda ante el antojo de comerse un buen pedazo de carne, un filete o unos chicharrones: piense en el colesterol, el ácido úrico y las toxinas perversas que envenenan nuestro cuerpo. Si eso no lo persuade, evoque entonces la famosa canción de Diomedes Díaz esa que, antes de que se anunciara lo de los 241 mil pesos, ya había vaticinado que la carne… ¡solo se ve en televisión!


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