jueves, 15 de diciembre de 2016

Memorias del “Golden Group”



Por Anuar Saad





Fue en un centro comercial donde me ocurrió. Iba subiendo las escaleras eléctricas, y apenas puse el pie en el tercer piso, la figura irrumpió ante mí sin avisar. Se me plantó al frente y con una cara que dejaba entrever curiosidad extrema me increpó: ¿Me puedes decir qué es esa vaina del Golden Group?  

No pude responder nada. Primero, no me acordaba el nombre de la persona que me hablaba, aunque debo reconocer que su cara me era ligeramente familiar. Y segundo, no entendía por qué a alguien podía interesarle el Golden Group.

Ante mi silencio, él prosiguió: -Es que como yo te sigo en Facebook, mi mujer también. Y ahí salen todas esas reuniones sociales, agasajos, festejos, celebraciones, almuerzos, fiestas, integraciones, viajes que hacen en ese Golden Group y ella me dijo que quería tener un grupo como ese…
No sabía si reírme o escapar. Pero ante la cara de tragedia del hombre, me tocó consolarlo. –Hermano – le dije –El Golden Group no es más que un grupo de amigos que nos reunimos cada semana. Solo eso.
-¡Sí, que va, solo eso! ¡Quédate con tu Golden Group! – Y después de gritarme se esfumó entre los compradores del centro comercial.
Al llegar a casa, y ante semejante encuentro, me di a la tarea de empezar a revisar minuciosamente mi Facebook y después de varias horas entendí la reacción del hombre y su inusitado interés por el Golden: logré contar más de setecientas ochenta y seis fotos en más de 180 registros. Había de todo: almuerzos, cenas, fiestas, integraciones; celebraciones de Brujitas, Amor y Amistad, partidos de la selección Colombia, Carnavales... ¡en fin! Por un momento me imaginé a la esposa de mi amigo anónimo dándole cantaleta pidiéndole insistente que la sacaran a disfrutar como esos amigos del Facebook.
Es por eso, que a pocos días de Navidad, decidí (con el perdón de todos mis lectores) dedicarle esta columna a ese pequeño grupo de amigos (el autodenominado Golden Group) con el que he compartido instantes maravillosos. Estar en el Golden es saber que no estás solo. Compartimos alegrías y tristezas y la solidaridad es desbordante. Todos, profesionales en distintas ramas del saber, (hay abogados, comunicadores sociales, fiscales, jueces, médicos, ingenieros navales, ingenieros civiles, visitadores médicos, entre otros) sacamos un día a la semana para, religiosamente, reunirnos. Para ello, el Golden dispone de una sede con todas las de la ley: equipo de sonido de alta fidelidad, proyector de videos, juego sofisticado de luces y efectos especiales, bar, instrumentos musicales, amplificación y todo lo que se pueda imaginar. Por el Golden han desfilado reconocidas orquestas como la Nómina del Pin, la Orquesta de Pacho Galán, Son de Cuba y reconocidos humoristas de talla nacional.
En el Golden se arregla el país; se refuerza al Junior; se mejoran los salarios; se combate la corrupción; se clasifica a Colombia al Mundial; se chismosea (también hay que reconocerlo), se cocina, se agasaja, se baila o –en mi caso—se intenta bailar; se canta a todo pulmón desde una de Diomedes Díaz (con show incluido)  hasta la nueva producción de Guns and Roses en un éxtasis rockero inédito, dejando en claro que, a pesar de todo,  la salsa manda la parada.
Como todo grupo que se respete, tiene líderes naturales: ahí está Zuly, “La Caica”; “Mamá Mara”; Clodo, el punzante animador y José Luis, el que, literalmente, “pone a rodar la película”.
Desde el 6 de enero de 2014 existe como Golden Group, pero desde 2010 ya tenía vida propia y se conoció como Goden Bar gracias a una transmisión “en vivo” que dos locutores reconocidos de la ciudad, hicieron desde ese salón de un partido del Junior. “Aquí transmitimos desde el Golden Bar”, dijo la voz comercial y desde ese momento empezó a calar el nombre. Siguieron sucediendo reuniones informales y encuentros de amigos que, casi siempre, coincidían en un mismo sitio: la casa que después sería su sede oficial.
Un primo que vive en Medellín, me contestó un estado de Facebook después que publicara fotos sobre una reunión del grupo diciéndome “primo, cuando sea viejo como tú, quiero tener mi propio Golden Group”. No sabía si agradecerle o insultarle por lo de viejo, pero, carajo, creo que tiene razón. Aunque todos los miembros conservan un espíritu joven y vital, lo cierto es que la madurez ha tocado nuestras puertas. Pero la edad  no es impedimento para disfrutar una velada en compañía de los amigos que queremos.   Antes por el contrario, nos obliga a vivir con más intensidad.  Amigos que, después de años, se han convertido en nuestra propia familia. Amigos entrañables con los que compartimos las buenas y las malas. Alegrías y tristezas; triunfos y fracasos.
Un grupo que no se cansa de agradecer a Dios el don de la amistad. Un grupo que cree en la gratitud y la reconciliación y que nos recuerda que no hay edad para dejar de soñar. El mismo grupo que, más que 9 parejas y “dos adicionales”,  es hoy una sola familia.



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