jueves, 20 de octubre de 2016

Diatriba contra un mitómano

Por Anuar Saad
Desde hace varias semanas y al igual que millones de colombianos, lo he estado pensando mucho. Dentro de esos arrebatos reflexivos me pregunto si usted, Senador, en su juventud leería por casualidad una de las obras máximas de R.L Stevenson “El doctor Jekyll y Mr. Hyde”. Y es que su comportamiento manifiesto indica a todas luces que, no solo lo leyó, sino que a la larga, terminó influyendo en su compleja personalidad. Esa misma que lo hace decir hoy que una cosa es mala, cuando esa misma usted la hacía y la ponderaba como excelente. Ese señor Hyde que por desgracia hemos conocido; ese mismo que movió cielo y tierra para derrumbar en un país su esperanza de paz, solo por alimentar su ego enfermo: ¿cómo se iba a firmar la paz sin mí?, pensó. Y también pensó que era mejor que no haya paz, a que usted no apareciera en ella.

Créame, que como yo, muchos ponderamos sus aciertos con la “Seguridad democrática” en el primer periodo de su mandato. Recuerdo cuando aún sus funcionarios estaban activos en la vida política y no pasivos tras las rejas. Vea aquí cuáles son los funcionarios de Uribe presos o investigados Fueron otros tiempos  porque  parece que usted se ha convertido en una antítesis del Rey Midas. Aquel todo lo que tocaba lo convertía en oro. Usted, cada vida que toca, la condena... ¿O quiere que le preguntemos a Arias? Y a pesar de ese lastre y gracias a las mentiras fabricadas por su campaña, el NO ganó por poco margen el plebiscito. ¿Así le gusta ganar a Usted? ¿Con cualquier arma? ¿Engañando? ¿Aprovechando la ignorancia del pueblo que, como el cuento de “El Coco” aún se asusta cuando le hablan de “castrochavismo? Las confesiones del Gerente del No

Usted ha dado lecciones, señor Uribe, de que no hay medios malos para alcanzar un fin. Entre desinformar, boicotear, injuriar y entorpecer, también buscó aliados estratégicos. Alter egos que permitan pregonar, en masa, su palabra como se pregona la de El Señor. Y ahí los encontró: “líderes espirituales” que han abrazo al Uribismo como fórmula de redención para un país. Líderes que quieren que sus fieles diezmen, pero también quieren ser exonerados de impuestos; que hablan de solidaridad, pero no reconocen las diferencias del otro; que predican sobre el perdón y solo condenan; que pregonan paz en sus templos y apoyaron la campaña para que siga la guerra; que dan ejemplos de moral cuando, precisamente aquel al que apoyan, es el presidente más investigado en la historia del país Vea aquí cuántas investigaciones tiene Álvaro Uribe. Pero eso que importa ¿cierto doctor Uribe? Esos tres millones de voticos que se mueven en medio de la gran masa de las “nuevas” religiones siempre sirven. No importa cuántas investigaciones tenga en su contra: siempre hay excusas y engaños para salirles al quite.

Con usted hemos aprendido que el significado de la palabra cinismo es insuficiente. Se apoya en la poca memoria que tiene el país para deslegitimar lo que, en su gobierno, sí era legítimo. Para avalar medidas que, cuando usted tenía el mando, las cuestionaba. Es una veleta que quiere ir al compás de las nuevas brisas. Un contendedor que quiere esconder esos matices oscuros que siempre lo han rodeado y que lo vinculan a usted y familiares, con personajes siniestros de nuestra historia. No lo digo yo, está publicado en decenas de reportes de prensa y columnas de opinión como esta de la Revista Semana: El narco número 82 y ahora, después de la inesperada victoria del NO, quiere usted ¡descaro de todos los descaros! fungir como el mediador para conseguir esa paz pronta y duradera. Una paz que a usted no le interesa, porque lo mueve el odio, la venganza, la inquina y el egoísmo. Se soñó emperador y quiso perpetuarse en el poder aunque, para ello, haya tenido que torcerle el cuello a la ley. Poco importó el escándalo de las chuzadas, de las prebendas, de las amenazas para aprobar la relección. Se obtuvo y ya. Como todo lo suyo. Ilegalidad de la reelección de Uribe

Y usted, señor Uribe, perdió hasta la vergüenza. No le importa que los medios más reconocidos e influyentes del mundo lo acusen de ser el destructor del proceso de paz. No le quita el sueño, al contrario, lo vanagloria. Es una vergüenza que a pesar que lo abuchean, chiflan y literalmente echan de universidades nacionales e internacionales, insista en entrar a los claustros académicos. La Academia y usted son como el agua y el aceite. En las nuestras se enseña la cultura de paz, no como mantener la guerra.

Su más reciente mentira (pero obvio que no la última) fue declarar que usted no dilatará la firma del Acuerdo de Paz. Sus hechos en las dos últimas semanas están demostrando lo contrario. Avivado por dudosos líderes espirituales que manejan fieles como ovejas en el matadero, cree que tiene el apoyo del país. Déjeme decirle que no es así. Este país, señor Uribe, a pesar de todo, puede crecer sin usted. Este país tiene más gente que cree que el futuro puede ser mejor y, de hecho, trabaja para lograrlo.

Y estoy absolutamente convencido que el gran  R.L Stevenson no lo hubiera dudado un minuto. Si ese gran escritor viviera en  esta época, otro sería el título de su  obra: “El doctor Jekyll y Mr. Uribe”. Sin ánimo de ofender al señor Hyde.

1 comentario:

  1. ¿Y si todo es cierto por qué los colombianos olvidamos tan rápido?
    Me recuerda a cuando Supuestamente Rojas Pinilla aparentemente ganó, y los colombianos tuvimos que irnos a dormir muy temprano con del Dr. Lleras. Y vea lo de sus hijos...¿Será que de tal palo, tal astilla?
    Todo se nos olvida.

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