jueves, 28 de abril de 2016

Lo que los costeños le debemos a Electricaribe

Por Anuar Saad

Debo confesar que estaba en mora de escribir esta columna. Debo confesar que me siento culpable cuando veo en televisión, escucho en la radio y leo la prensa, que hay manifestaciones contra Electricaribe. De verdad que somos una pléyade de desagradecidos. Como diría mi abuela, “nos merecemos nuestra suerte”.

 Nadie ha valorado en su justa proporción el compromiso social que una empresa tan seria y responsable como Electricaribe ha tenido con Barranquilla y toda la Región Caribe colombiana. Ninguna otra empresa de servicios, pública o privada, ha logrado transformar tan seriamente la vida de la comunidad. Y es que, gracias a sus finas y pulidas estrategias, los barranquilleros –solo por poner de ejemplo el caso de esta ciudad—nos hemos compenetrado más con nuestros hijos; volvimos a contarnos cuentos en las noches oscuras; a jugar a hacer figuras de sombras con la luz de la vela; a simular cenas románticas encendiendo esos velones que jamás habíamos usado y dejar de lado la Tablet, el celular y la televisión, para prestarle más atención a la célula más sagrada de la sociedad: la familia.

¡Gracias Electricaribe! No sabes cuánto agradezco que me permitas refrescarme con la fresca brisa de abril en las noches calurosas y perderme los partidos del Junior para evitar un infarto de la rabia. Es que esa empresa es tan humana, que piensa en todo.
Ninguna otra se preocupa como ella de que en nuestros hogares se dé la reposición y actualización de electrodomésticos. ¡No más tener esas neveras antiguas de hace año y medio! ¡Al olvido esos televisores HD cuando ahora hay tecnologías 4k más avanzadas! ¡Afuera ese ineficiente aire inverter y digámosle adiós a ese obsoleto equipo de sonido que tu tío te envío desde Miami!

Sí señor. Así como lo leen. Electricaribe está tan metido en nuestros hogares, que pone todo de su parte para que, con cíclicos, largos, fugaces y repetidos apagones, esos equipos que ya no te importan y que están pasados de moda aunque tú pienses que no, se fundan para que uno, generoso y con abundante dinero, tenga que salir en bolas de fuego a comprar otro nuevo o, en el peor de los casos, fiarlos en los almacenes de cadena en módicas cuotas, a 60 meses de plazo, para terminar pagando el triple de su valor. Pero igual, se te agradece la preocupación Electricaribe.

El aporte que esta empresa hace a lo urbanístico, es igual de invaluable. ¿Acaso usted ya no está aburrido del mismo paisaje? ¿No se ha puesto a pensar que Barranquilla es más romántica, enigmática y encantadora bajo la luz de la luna y las estrellas? No por nada Esthercita Forero le cantó a la luna de Barranquilla. Y, precisamente, para que tengamos la oportunidad de apreciar en su máximo esplendor que esa “luna de Barranquilla que tiene una cosa que maravilla”... ¿qué mejor forma de hacerlo sin las molestas, grotescas e innecesarias luces de los postes de energía que, además, afean el paisaje urbanístico?

La solidaridad que nuestra empresa de energía transmite a la comunidad es un ejemplo de inclusión. No solo piensa en las estrategias para mantener la unidad familiar; para renovar los chécheres de la casa; para recordar viejos juegos en familia y apreciar las maravillas de la luna, sino que facilita que ciertas labores, repudiadas e incomprendidas por la sociedad, se puedan llevar a cabo con mayor facilidad. Lo que sucede, y me duele reconocerlo, es que somos insensibles. Poco pensamos en el otro. ¿Acaso no se ha puesto a pensar lo difícil que es atracar iluminado por una gigantesca farola de luz halógena que permitiría la identificación del sacrificado trabajador nocturno al que con la luz se le  dañaría el factor sorpresa? Por eso el SRB –Sindicato de Ratas de Barranquilla—mandó hacer una exaltación en letras de molde para reconocer el espíritu solidario de nuestra Electricaribe.

Porque hay que abonarle a esta empresa que, definitivamente, une a los barranquilleros. Todos, sin distingos, pobres, ricos, asalariados, desempleados, empresarios, amas de casa, solteros y subyugados, nunca antes habíamos estado tan unidos para protestar en causa común contra alguien y, de paso, hacer unánime y con nombre propio esos madrazos que salen del alma.

Nos ha puesto, Electricaribe, a pensar en que sí podemos trabajar unidos. A comprobar que somos aún capaces de indignarnos y que, además, podemos convocar a la desobediencia civil, pacífica pero enérgica, motivados por una causa común.

Es innegable que es más lo que le debemos a Electricaribe, que las pichurrias que nosotros les reclamamos a ellos. Le debemos eso intangible que se convierte en valores que, de seguro, nos hacen mejores personas. Personalmente, me ayudaron a descubrir que podía ser paciente. Durante cuatro horas traté de que me contestaran para que me explicaran como hacía para renovar mi nevera, oportunamente quemada por sus apagones, pero al parecer estaban ocupados atendiendo a otros afortunados que también iban a renovar enseres.

Es tan eficiente esa empresa de servicios, que sus comerciales en radio son una oda a la creatividad, al marketing moderno, a la publicidad del siglo XXI. Piezas que hablan de la cultura del ser costeño, empezando por la fineza con que entonan nuestro acento. Imagino al profesor Carlos Grande dando sus clases de publicidad poniendo como ejemplo ese merchandising social que ellos implementan para mantener su magnífica imagen.


Así que antes de reclamar y enojarnos porque supuestamente a pesar de los “apagones” y del fuerte ahorro voluntario pedido por el gobierno en materia de energía, la factura de luz en vez de bajar subió, antes de insultar a tan dadivosa empresa, recordemos que el servicio de luz realmente sí bajó. Lo que nos están cobrando de más es la intervención social efectiva que Electricaribe hace con los barranquilleros para mejorar sus valores, su espíritu, su unidad familiar y mantener, cada mes, renovados nuestros soportes eléctricos y tecnológicos. Menos mal, debo decirlo, que el Alcalde Char no cumplió su promesa de “sacar a Electricaribe”. Así tenemos la oportunidad de demostrar que los barranquilleros no solo somos más pacientes, sino que podemos llegar a ser santos.

2 comentarios:

  1. Todas esas cosas que Electricaribe le aporta a la comunidad y por lo cual el recibo de luz llega mas alto se llama valor agregado. Y como tu dices Anuar, hay que pagarlo con la mayor alegría, porque lo que se recube q cambio es mucho mas que lo que ellos cobran.
    Te felicito, exelente artículo. Estaban en mora de hacerle saber a Electricaribe lo feliz y agradecida que está la comunidad.

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  2. Viéndolo desde ese punto de vista si tenemos mucho que agradecerle a Electricaribe porque unió familias y nos obligó a compartir con nuestros seres queridos...particularmente en las noches oscuras do de el fluido eléctrico hablar sido interrumpido apreciaba de una manera sorpresiva la Luna de Barranquilla y lo hermosa que es, evocando de igual manera la inspiración que tuvo Esthercita al cantarle a nuestra magnífica Luna..
    Excelente artículo y digno de compartir...

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