viernes, 12 de febrero de 2016

El denigrante calvario de estar en Coomeva

Por Anuar Saad
Un sábado de hace ya varios meses, a eso de las 11 de la noche, un punzante dolor que me recorría entre parte del abdomen y la espalda, hizo que saliera volado a recibir asistencia médica. Llegué a la clínica Prevenir, la más cercana a mi residencia en la que, suponía, atendían a los afiliados a mi EPS. No había puesto un pie dentro del centro asistencial cuando un guardia me preguntó: -¿De qué EPS viene?- Entre gemidos por el dolor le susurré que de Coomeva. Me hicieron pasar a una especie de consultorio donde una médica (supongo que lo es aunque su aspecto parezca la de una bachiller desordenada) me auscultó y me dijo con frialdad inhumana: -¿Aparte del dolor qué más tiene?- Le respondí que si acaso ella pensaba que era poca cosa aguantarse un cólico renal. Ella, como si le hablara a la pared, solo ripostó sin mirarme: -Eso no es una urgencia vital. No lo podemos atender- No tuve más remedio que empezar mi peregrinar mendicante por distintas clínicas de la ciudad: en ninguna fui atendido.
En septiembre, mi esposa sufrió un accidente que le comprometió seriamente la rodilla. Esa tarde sí fue atendida –después de esperar más de cuatro horas por autorización- en la Clínica General del Norte. Los resultados primarios mostraban una lesión. La remitieron al ortopedista y la cita le fue dada para el mes de noviembre, es decir, para dos meses después. Desesperado, buscamos un médico particular quien diagnosticó ruptura de ligamentos y meniscos comprometidos pero necesitaba una resonancia magnética para confirmar el diagnóstico. Solo 3 meses después se pudo generar la orden de la resonancia que, entre otras cosas, fue radicada en una clínica a 60 cuadras de donde vivo. De la calle 100, me tocó ir hasta la calle 40, en la Clínica Centro, única parte que atendían Coomeva porque a los otros prestadores, no les pagaban hace meses.
Un doctor amigo, muy piadoso, leyó los resultados de la trasnochada resonancia. –Es de operación- me dijo. -Ya es para que la hubieran operado hace rato.-
Volvimos a Coomeva y empezamos el trámite para un cirujano. Ellos, muy “eficientes”, programaron, en noviembre, la cita para principios de febrero. Cuando fuimos, ya no existía consultorio alguno: todos los especialistas huyeron, literalmente, de Coomeva porque les adeudaban, en algunos casos, hasta seis meses de pago.
La paciente, mi esposa, sigue peor. Llamamos hace doce días  a la central en Cali y nos dijeron que “en breve” se comunicarían con nosotros. Seguimos esperando. Ante el panorama desalentador no quedaba otra que costear el especialista, el cirujano y la operación de nuestro bolsillo. Recordé entonces que había un copago hecho a Coomeva y me dispuse a que me lo devolvieran. Después de una hora de espera, la encargada me dijo con desparpajo: -No señor. Venga en dos días- Allí me quedé, estoico, de pie, inamovible como cobrador en puerta ajena, hasta que hicieron el reintegro del dinero.
Esta madrugada, a través de un tweet del reconocido colega Jorge Cura donde informaba sobre la muerte de un hacedor del Carnaval porque ninguna clínica atendió su urgencia por estar en Coomeva, comprendí que esta empresa no es prestadora de salud, sino “aceleradora de la muerte” y que, como tal, debería responder ante la Justicia. ¿Quién la vigila? ¿Quién la controla? ¿Por qué en Barranquilla ninguna autoridad dice nada a una EPS que no atiende urgencias ni te da cita a especialistas?
La ética, la dignidad y la moral, son tres palabras que el Grupo Coomeva desconoce. Un grupúsculo miserable que mercadea con la vida ajena y que es  copartícipe de la muerte de muchos de nuestros compatriotas. La negligencia campea.  Y mientras la prensa empieza a denunciar las víctimas de la irresponsable Coomeva, a éstos les vale lo que cuesta un ibuprofeno, que niños, mujeres y hombres perdamos la vida por culpa de su ineptitud y negligencia.
Así que, amigo lector, si por esas cosas de la vida comparte conmigo la desgracia de ser afiliado a Coomeva… ¡ni se le ocurra enfermarse! Más bien, vaya pensando en su póliza exequial.

2 comentarios:

  1. ¿Será que alguien en nuestro país puede explicarle a los colombianos, ciudadanos de a pie, cuál es la funcionalidad de los entes de control, que rol desempeña el estado ante las graves y evidentes violaciones a la constitución y las leyes por parte de las Entidades Prestadoras de Salud, cuya recurrencia los a convertido en criminales que gozan de amplia, blindada y permanente inmunidad? !El estado y sus instituciones resulta Ciego, Sordo y Mudo por razones tan oscuras que generan toda suerte de suspicacias¡

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