martes, 25 de agosto de 2015

¡Que me lo explique Mauricio!

Por Anuar Saad

Estimado Ministro:
Le escribo para manifestarle mi gratitud por sus declaraciones recientes que entregó a la prensa como Ministro de Hacienda y que fueron replicadas por El Heraldo en donde usted daba un parte de tranquilidad por la disparada del dólar. Después de sus reconfortantes explicaciones  pude entender, con alivio, que aunque llegue a los 4 mil pesos, no afectará nuestro bolsillo y que, por el contrario, al país le irá súper bien. Aunque algunos opositores (debo advertirle porque hay un montón de inconformes, seguramente esos uribistas enemigos del país) han hecho una elemental operación matemática y han advertido que ya no son 101 mil millones de dólares el valor de nuestra deuda externa sino que a la misma, por causa del bendito dólar, hoy le tenemos que sumar 50 mil millones más. Un pichurria, como decimos por esta tierra. Nada de qué alarmarse.

Agradezco de corazón que nos mandara a viajar por Colombia. Me imagino que usted se refiere a irnos a pasear por Ciénaga, Juan de Acosta, Repelón, El Carmen o Usiacurí en vez de ir a Miami, porque Cartagena es tan prohibitiva como el dólar a 5 mil. Mi hija, que está próxima a cumplir 15, no cabe de la dicha por el tour que le tengo montado para celebrar esa fecha especial. ¡Imagínese! Ya se imagina sacándose una selfie encaramada en el Volcán del Totumo. Al fin y al cabo, eso de Disney son unos muñequitos pasados de moda. Nada como el olor de nuestro campo y ese recorrido emocionante por la casona de Julio Flórez con una escapadita al bello mar de Salgar.

También traté de que mis gustos gastronómicos se adapten a esta “nueva Colombia” –como usted dijo—y fui a comprar algo muy propio de nuestra tierra: un caliente bollo de mazorca a esas típicas palenqueras que se apostan por allá por los lados del Sao de la 93, a cuyo segundo piso no visitaremos más: ahí es donde venden esos electrodomésticos modernos que ya no son necesarios. Pero bueno, el asunto es que cuando le pagué a la negra los bollos y me dispuse a ir, ella me persiguió diciéndome en tono de pocos amigos que faltaba plata.

-Pero si vale dos mil y te pagué 6 mil por los tres- le dije inocente a la negrona que me miraba amenazante
-¿Do mil? –me ripostó ella con su golpeado singular – E bollo está en 3 mil patroncito. ¿No ve que el dóla subió y el maí lo traén de po allá?
Quedé estupefacto: había ido a comprar un bollo y, a cambio, recibí una lección de macroeconomía y geopolítica que me costó tres mil pesos más de lo presupuestado. Por ello agradecería, señor Ministro, que nos hiciera una listica de cuáles son los alimentos que no están entre las toneladas de alimentos que importamos en los últimos dos  meses para ver cuál podemos comprar. Porque el pan y el huevo, tan necesarios en nuestras costumbres, están por las nubes: el trigo y el maíz no son de estos lares.

Igual, Ministro, agradezco su aporte al Medio Ambiente. Un aporte significativo pues todos los colombianos de la maltratada clase media y la media baja ya no queremos comprar carro. ¿Para qué? ¿Para tratar de movilizarnos en ciudades –como Barranquilla—totalmente inmovilizadas? Mejor le jalamos a la bicicleta, como dice Petro, pero a las de fabricación nacional y, de paso, reducimos los dañinos niveles de gases tóxicos.  Al fin y al cabo, ese renolito 2002 todavía aguanta al igual que mi televisor convencional, de esos que parecen una caja fuerte. Hasta bien se ve.

Debo confesarle Ministro que estas cosas de Economía no son lo mío. Esa vaina de encajes y aranceles me suenan más como a ropa íntima femenina. Pero sin ser un ducho en eso, me parece raro que si el petróleo bajó a más de un 60 por ciento el barril, ¿por qué carajos la gasolina (esa que tengo que echar todos los días) no baja? Creo que ahí nos están metiendo gato por liebre. Debe ser culpa de los uribistas esos…

Pero usted ha conseguido lo que nadie ha podido lograr: desde hace dos meses hay menos fumadores. No por el cáncer de pulmón que parece no importarle a nadie, sino que el cigarrillo ese de la propaganda de los caballos cada día está más caro.

Pero a pesar de mi negación para los números, sé que menos del 3 por ciento de los colombianos son exportadores. Es decir, debe haber por ahí unas diez mil personas alegres porque hoy le pagan mejor por sus productos, contra 45 millones que nos sentimos, con cada garrotazo del dólar en alza, miserablemente más pobres.

Ya le dije a mi médico que dejara de insistir en eso de una copa de whisky o dos de vino. Que recete el aguardiente o nos volvemos abstemios. No quisiera pensar cómo se sintieron esos amigos que antes de una faena nocturna se proveían de las mágicas pastillas azules que, como sabe, son made in USA. Creo que con el chontaduro, pueden tener una buena opción.

Ministro, nunca había valorado tanto el tenis Croydon y las camisas “Dakota” como ahora. Desde hoy soy enemigo de “Puma”,”Nike”, “Reebook” Polo y Tommy. Al fin y al cabo, recuerdo que el creador de esta última marca dijo en una entrevista que él no tenía pensado que el público latino luciera sus confecciones.

Mauricio… (¿Te puedo llamar Mauricio ahora que entramos en confianza?) debo dejar en claro que por todo ello viviré eternamente agradecido. Estoy seguro que usted en su casa guarda, en la cochera, un Renault del 2 mil; en su estudio tendrá exhibido un televisor análogo Olimpo de 19 pulgadas que terminaste de pagar con los puntos acumulados y que su vestuario será una oda a Alberto VO5 y que los medicamentos de su botiquín no pasarán del omeprazol y el ibuprofeno.

….Y mientras la plata no alcanza para comprar los productos básicos y las esperanzas de vacaciones se esfumaron, ya llega la quincena. Y cuando la cuente, cuando cuente cada uno de esos míseros y devaluados pesos y lo compare con su equivalente en dólares, nadie tiene derecho a deprimirse: antes de hacerlo, piensen en lo caro que estará el Prozac…

Pd: la carta te la mandé por mail y sin copia física como requería el formalismo, porque, como ya debes saberlo… ¡el papel también subió!
agradecido,
Anuar





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