jueves, 28 de mayo de 2015

El Baccampeón y el Teogenio


Por Anuar Saad S.

No tenemos la culpa. Nos declaramos, desde ya, inocentes de los señalamientos. No sabemos si, como dicen algunos, el sol y el agua del Caribe colombiano tienen algo que ver. Pero lo cierto, es que los de este lado del país siguen dándonos las glorias que tanta falta nos hacen.

Lo de ayer  fue una jornada redonda: por un lado Carlos Bacca, el goleador de Puerto Colombia, Atlántico, perforaba las redes para llevar a su equipo, el Sevilla de España, a alzarse con la Copa de la Europa League y, horas después, en medio de un concierto de fútbol, Teófilo condujo, armó, perpetró y anotó en la victoria de River Plate sobre Cruzeiro 3-0 en Brasil.

Y cada uno de ellos, a su modo, enseñó varias lecciones. La frase de Bacca, apenas terminado el encuentro y asediado por todos los periodistas quienes ansiosos esperaban sus declaraciones, mostró el talante lleno de sencillez y gratitud que guarda el ariete atlanticense: “Yo solo anoté dos goles. Todo lo hizo el equipo”. Una grandeza de quien hace algunos años repartía su vida entre la venta de pescado y ser ayudante de un chofer de bus en su natal Puerto Colombia, municipio que ha vivido desde ayer una verdadera fiesta al tener a su máximo representante en la mira del fútbol mundial.

Con Teófilo el caso es algo distinto. Jugador de condiciones inigualables, nadie ha podido descifrar, a ciencia cierta, cuál es su posición en el terreno de juego. ¿Es un número 9? ¿Un volante ofensivo? ¿Un 10 falso? La respuesta es lo de menos. Hoy los periódicos y medios argentinos lo bautizan con una sola palabra: ¡Teogenio! No importa de qué juegue sino cómo lo hace. Su entrega es reconocida por los mismos hinchas del  River. Precisamente, después del juego de ida, en el que cayeron 1-0 ante Cruzeiro en El Monumental, y mientras salíamos del partido al que él generosamente invitó a algunos de los miembros de la delegación de la Misión Académica a Buenos Aires sobre Periodismo deportivo de la Uniautónoma del Caribe, los asistentes, tristes, comentaban el mal resultado, pero añadían que “…el negro (Teo) es el único que le pone huevos. No falla un pase y es el único que se atreve”.

Sólo unos días antes, algunos medios del interior le preguntaban a Pékerman, palabras más o palabras menos, qué veía él en Teo para que siempre fuera llamado a la selección. Un periodista argentino lo ridiculizó al aire y le exigía su renuncia. La respuesta a ambos, no la dijo Teo con palabras: la hizo con fútbol. Un futbol que explica, de lejos, por qué fue elegido como el mejor jugador de América.
Y es que él también sabe de gratitudes: nos lo confesó a los dos periodistas que lo entrevistamos en Buenos Aires en la víspera del primer partido. “Le debo todo a Barranquilla, al Junior y a un dirigente como Alex Char”. También agradeció su presente: “No me cabe duda que estoy en uno de los mejores equipos del mundo, con un gran técnico. Aquí en River he aprendido a ser mejor jugador”.

Hoy Colombia entera celebra. Incluso, aquellos que jamás los tuvieron en cuenta para liderar nuestra selección. Pero ellos siguen ahí: humildes, trabajadores, cosechando triunfos para que los gocen todos. Hasta ese arrogante periodista argentino, que hoy, en un acto loable, solo pudo escribir una nota que tituló “…Perdón, Teo” y en la que destaca que “nadie puede negar que cada vez que Teo juega al futbol, la “redonda” se pone feliz ante las caricias que le brinda el colombiano”.

Y mientras Carlos Bacca agradecía a su equipo y dedicaba el triunfo a Colombia, a sus coterráneos y a su familia y hacía elocuente por qué es el tercer goleador más importante de la liga española, Teófilo no perdió la oportunidad para “saludar” a sus críticos: “El partido de hoy se lo dedico a mis críticos, a aquellos que nunca  patearon  una pelota”.


…y así, sin más, ambos  inflaron la red.