miércoles, 29 de abril de 2015

El ejemplo de la Uniautónoma

Por Anuar Saad
Hace dos años nadie hubiera apostado un peso por el futuro de la Universidad Autónoma del Caribe. Un patrimonio educativo indiscutible de la Región que, por cuenta de algunos pocos funcionarios, se vio involucrada en una serie de sucesos que la llevaron a ser triste protagonista de las páginas judiciales de los diarios. El panorama era sombrío. Se especulaba con la intervención del Ministerio de Educación –como sucedió recientemente con la San Martín—y, otros más pesimistas, le apostaban a “un cierre inminente”.
Cuando Ramsés Vargas Lamadrid aceptó coger “ese trompo en la uña”, lo hizo con la firme decisión, no solo de devolver la transparencia al nombre de la Universidad, sino posicionarla como una de las más importantes Universidades de la región Caribe y, a un mediano plazo, erigirla entre las diez más destacadas del país.
Y el trabajo está ahí. A la vista de la ciudadanía en general y con más de doce mil testigos –sus estudiantes-- de que hoy no solo, como el Ave Fénix, la noble institución resurgió de las cenizas, sino que ha ido en una curva ascendente que involucra todos sus procesos: desde la renovación de su infraestructura, dotación de salones, talleres y zonas comunes, hasta la estricta calidad académica que hoy con orgullo reconocen sus estudiantes y egresados.
Al país le sirve estudiar el caso de la Uniautónoma. Más allá si se trata de una empresa privada o pública o qué clase de servicio ofrece, esa institución demostró con creces que es ejemplo fidedigno de que no hay causa perdida cuando se trabaja con honestidad, tesón, convicción y, sobre todo, calidad.
La competitividad en el sector de la Educación es, como en otros, feroz. Y para sortearla con éxito hace falta reinventarse, renovarse, reestructurarse, ofrecer calidad y ser creativos. Premisas que ha seguido al pie de la letra el Rector quien, en equipo con un Consejo Directivo remozado, ha aunado esfuerzos para tener la Uniautónoma que el Caribe necesita.
Y los frutos hablan por sí solos: nuevos programas acreditados; otros en proceso de serlo este mismo año; la puesta en funcionamiento del edificio de posgrado y la próxima entrega del edificio multipropósito donde también funcionará una moderna biblioteca, amén, de su reformada infraestructura.
Pero no quedó ahí: la “cereza del pastel” que certifica la calidad de los procesos de la Universidad y la apuesta a futuro que hace la misma, es la acreditación internacional de alta calidad de su sede en el sur de la Florida por parte de Acics (Accrediting Council for Independent Colleges and Schools), que es la entidad acreditadora más grande de los Estados Unidos y que garantizará  la acreditación de sus programas hasta 2018 y el acceso a fondos federales para residentes y ciudadanos americanos. 
El Rector en declaraciones recientes al diario El Espectador, aseguró que la acreditación de la institución en Miami no solo impactará a la población estudiantil residente en los Estados Unidos sino también a la originaria de Barranquilla y la región Caribe al permitir que los estudiantes de Administración de Empresas de la sede en Colombia tengan la oportunidad de hacer su último semestre en Miami y hacer sus prácticas en empresas en los Estados Unidos, de forma que ellos además de recibir la doble titulación, puedan tener una remuneración en su tiempo de estudio.
El caso de la Uniautónoma nos lleva a reflexionar sobre la importancia de reinventarse; tener liderazgo y demostrar la calidad. Por más profunda que sea una crisis en cualquier empresa o institución, siempre se podrá encontrar una salida y retomar el camino al éxito con la ayuda de un equipo de trabajo que tenga fe en lo que hace y que, lo que hace, lo esté haciendo bien. Para muestra un botón. Un botón que se acerca a su medio siglo de servicio a la comunidad formando a los profesionales que el país y el mundo necesitan.