lunes, 23 de febrero de 2015

“Dejen que esos salvajes se sigan matando solos”

POR: ANUAR SAAD


Comandante AlphaZero, ya hemos analizado concienzudamente los componentes de los que están hechos los humanos. Mi equipo y yo, después de profundos análisis, llegamos a la conclusión que en muchos de los sitios que ellos llaman “países” vamos a requerir de nuestro mejor esfuerzo para poder acabar con ellos. Pero, Comandante, no todo son malas noticias: encontramos un lugar en ese universo que parece tenerlo todo: dos océanos; ríos que atraviesan su geografía; una flora y fauna que jamás hemos visto en otras galaxias; variedad de climas y geografía…pero, lo más interesante para nosotros, es que aquí no necesitamos mover un dedo para exterminarlos. Comandante: ellos se están matando solos…”
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Si la comunicación al comandante AlphaZero continuara, seguramente le contarán que un hombre, contratado para velar por la seguridad de los demás, asesinó de una puñalada en el cuello a una estudiante de 19 años para robarle un celular de 80 mil pesos. Limpió la sangre con desinfectante barato, empacó en bolsas negras su cuerpo…y lo arrojó a un caño.
También reseñaría que, pocas semanas antes, un indigente en la capital encontró, dentro un basurero, a un bebé recién nacido que su madre había abandonado para que muriera. Se destacaría, en algún otro párrafo de la comunicación oficial intergaláctica, que cuatro meses antes, tres niños, de 6, 9 y 14 años, fueron secuestrados, violados y asesinados por soldados de la Decimoctava Brigada del Ejército colombiano en una zona conocida como Arauca y sus cuerpos torturados fueron encontrados en una fosa común.
Para más señas de “por qué sería fácil colonizar este país” el soldado estelar le describiría a su comandante, con el riesgo de no ser creído, que dos hombres y una mujer urdieron milimétricamente el asesinato de cuatro hermanitos de 4, 7, 10 y 14 años con el fin de “apoderarse de unas tierras”. Aún sin saber el soldado cuánto es el equivalente del dinero al utilizado en su galaxia, le parecería despreciable que por 500 mil pesos se mataran a cuatro menores…y más miserable, que la vida de un congénere tuviese precio.
Solo 7 días después de este hecho –y para recalcar que para acabar con esta prole de humanos que se denominan “colombianos” no hace falta mucho esfuerzo—le relataría en su comunicado estelar, que una madre, agobiada por los abusos sexuales de su padre para con ella y sus hijos, decidió quitarles la vida a todos sus retoños antes que verlos caer en las manos depravadas de su abuelo.
Según un informe publicado en el Diario  El Tiempo, “…cada nueve horas un menor de edad es asesinado en Colombia. Cada 30 minutos uno acude a Medicina Legal tras ser víctima de agresión sexual y cada 60 minutos, un niño o adolescente es sometido a un examen por violencia intrafamiliar”.
Y para hacer más detallado y cruel el relato de cómo 45 millones de personas de una misma nación se esfuerzan por matarse los unos a los otros, se podría anotar, según el informe del mismo diario que “…diez menores son reclutados cada mes por grupos armados al margen de la ley; la mitad de las víctimas de desplazamiento tienen menos de 18 años; una de cada cinco adolescentes del país está o ha estado en embarazo, y uno de cada dos bebés que nacen en el país, no es planeado”.
Y esta violencia demencial que azota de punta a punta a una nación que durante dos años fue concebido como “el más feliz del planeta”, no es casual.  Según un informe de Medicina Legal publicado en 2012, solo en 4 meses 342 niños, niñas y adolescentes, fueron asesinados en lo que representa un promedio de tres homicidios al día. En el año 2011, según datos del mismo instituto, el país registró el asesinato de 1.177 niños, niñas y adolescentes.

Me parece ya escuchar la orden final del temible Comandante AlphaZero a sus intrépidos guerreros colonizadores: “¡Prendan motores, alejémonos y dejemos que estos salvajes sigan exterminándose solos!

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