sábado, 29 de marzo de 2014

Era de la información: primera piedra para la “Universidad del Futuro”

Por ANUAR SAAD
Desde el inicio del Siglo XXI se empezó hablar con fuerza  de la llamada “Era de la información”, que no era otra cosa que la facilidad con que el pueblo, el hombre del común, tenía, gracias al Internet, de acceder con rapidez a los contenidos necesarios para mantenerse informado. Y antes que la educación propiamente dicha, o los sistemas educativos de los países de vanguardia asentados en Europa y Norteamérica, fueron los medios de comunicación masivos quienes empezaron a aprovechar  las ventajas de  la World Wide Web, o como es más conocida la WWW: la Red Mundial.
De hecho, en los albores del nuevo milenio, hizo carrera lo que se denominó Web 2.0 que, además de suministrar información, permitía  las interacciones entre los sujetos. En el periodismo, por seguir con este ejemplo, fue la oportunidad de tomarles el pulso a los lectores sobre las publicaciones diarias. Muy pronto el mundo educativo, empezando por las universidades de la  CEE, se darían cuenta que este novedoso recurso virtual, serviría también para llegar sin límites a los estudiantes y romper esquemas o dificultades como la movilización docente o estudiantil, las clases magistrales, los recursos bibliográficos y, lo más importante, hacer que el estudiante fuera por fin el principal protagonista de su propia educación. Una educación no centrada en ciclos académicos, sino que el uso de las TIC -- sigla que significa tecnología de la información y la comunicación y que son un conjunto de tecnologías aplicadas para proveer a las personas de la información y comunicación a través de medios tecnológicos de última generación—podría romper las barreras y llevar la educación en condiciones y a sitios que jamás se habían pensado.
Según el Libro Blanco de la Universidad Digital, de la colección Fundación Telefónica, en la Declaración de Principios de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la información en el 2003 en Ginebra, se describe a la Sociedad de la Información “como aquella  que está centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en la que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento (…)”
El documento, que empieza a regular de alguna manera el uso de estas nuevas tecnologías que serían encaminadas a una educación de avanzada, ideal para la creación de una nueva universidad en la que se derrumbarían paradigmas que limitaban su desarrollo, se  expone la necesidad de poner en práctica una cultura global  “…que permita aprovechar de la manera más eficiente, las ventajas de las TIC en la prestación de servicios a los ciudadanos y sobre la necesaria orientación hacia la accesibilidad”.
Poco a poco los sistemas de educación, fueron amoldándose a las nuevas circunstancias y adaptaron sus metodologías, contenidos, prospectivas y objetivos, a la implantación de un sistema personalizado e individual en el proceso de enseñanza-aprendizaje en el que sería el estudiante el centro de gravedad de ese revolucionario mecanismo que permitiría, entre otras bondades, la flexibilización de los modelos de formación y los de gestión administrativa.
La adecuación paulatina de un nuevo modelo de universidad, ese que respondería a las expectativas del estudiante del futuro en una universidad del futuro, permitió –a pesar de las brechas económicas entre los países desarrollados y los llamados tercermundistas—abrir un espacio común de Educación Superior entre Norteamérica, América Latina, el Caribe y la Comunidad Europea.
En la llamada Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), se definieron derroteros comunes que debían ser transversales en los nuevos procesos educativos que serían mediados por la Web 2.0 y que abarcarían investigación, gestión universitaria, gestión de información en la universidad, formación y cultura en TIC y sistema de organización y ejecución de las TIC: se estaba derrumbando el paradigma de la clase magistral y presencial y se abría uno nuevo, más flexible e incluyente, en el espectro universitario mundial donde el estudiante no estudiaría por un ciclo determinado, sino que podría hacerlo a lo largo de su vida.
Tan profundamente se dinamizaron los cambios en las universidades europeas cuando apenas corría el primer quinquenio del siglo XXI, que el enfoque pedagógico que hasta entonces era utilizado en las aulas fue afectado en las tres principales misiones que competen a una Universidad: la docencia, la investigación y la extensión. Solo por detenernos en el primer aspecto, podríamos afirmar que la implementación de las TIC en la educación superior facilitó el proceso de enseñanza-aprendizaje; multiplicó la captación de estudiantes en las universidades, sin importar si estaban o no en la misma ciudad o país e impactó en la perfección de los sistemas de gestión de contenidos de aprendizaje incluyendo  las herramientas creativas para hacer más efectivo el proceso.
La nueva tecnología aplicada a la educación no significa solamente colgar materiales de estudio en la red. La universidad del futuro requiere un complejo y creativo sistema de recursos electrónicos para hacer más ágil, interactivo y participativo este proceso de enseñanza. Hay que entender el nuevo modelo educativo bajo las premisas de movilidad, dinamismo, creatividad, agilidad en talleres y monitorias y facilidad de acudir a recursos bibliográficos existentes en las bibliotecas virtuales de centenares Universidades del mundo. En resumen, la nueva universidad a la que se le apunta en todas las esferas y puntos cardinales del globo, debe agendar como una de sus misiones, la potenciación de sus plataformas tecnológicas de enseñanza apoyados por bibliotecas que se constituirán en el eje de la innovación del proceso de enseñanza-aprendizaje y, por supuesto, de la investigación.

Es pues, la llamada “virtualidad”, la que permite hoy ser más universales en la educación, más incluyentes y nos da la oportunidad de compartir, conocer y ser conocidos. Una educación donde el estudiante no será uno más entre un numeroso grupo, sino el eje del sistema y el dueño de su propio destino.

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