miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un Procurador de la Inquisición / ¿Ordóñese de la risa?

Por ANUAR SAAD
El Procurador Alejandro Ordóñez, investido al parecer con un poder ilimitado, quitó del camino, con un solo plumazo, a Gustavo Petro quien podría ser una piedra en su pulcrísimo zapato –seguramente desinfectado después de atravesar la Avenida Caracas donde pululan travestis, emos, homosexuales y punk—para dejar el camino libre a la ultraderecha radical y conservadores mamertos simpatizantes a él, para que no tuvieran enfrentamientos ideológicos con el hoy destituido Alcalde y, mucho menos, tropezarse con este en una futura elección presidencial. Y es que esa moderna versión de Torquemada es capaz, sin que le tiemble el pulso, de llevar al cadalso a quien ose atravesársele impulsado por su mente fascista y llena “religiosidad desvirtuada” que arrasa con la moral, integridad y derechos, de los que no piensan como él o no se arrodillan ante su ínfula de emperadorcillo que cree que todos deben rendirle pleitesía.
Y ya sobre ese “pecaminoso” proceder del inflado Procurador, ese mismo que “se apega a su ley”, abre el juicio, se convierte en ente investigador y además juzga, el Fiscal General de la Nación empezó a poner el “dedo en la llaga”. Montealegre declaró, apenas se conoció el fallo contra el Acalde, que “no puede ser posible que en el derecho disciplinario, el mismo funcionario abra investigación, formule el pliego de cargos, realiza la audiencia, dicta la sentencia de primera instancia y la misma institución falla en segunda instancia”.
Y tal como lo señala la revista Semana en reciente artículo de su última edición, el Procurador, y su obtuso proceder, solo es comparable al modelo medieval, donde las garantías eran inexistentes. Es decir, líbranos Señor de no caerle bien a este reyezuelo, mandadero de “alcurnia” de los que quieren interpretar a su manera la ley y la Constitución.
No conocemos la vida privada de nuestro flamante inquisidor, pero creo que en el país nadie puede envidiar ni a sus hijos, ni a su esposa, o a sus familiares cercanos. Ya imagino al hombrecillo mirando por encima de sus lentes lo que sucede a su alrededor y tomando nota mental de los comportamientos y actitudes para tenerlos de candidatos a su “particular lista negra”.
Pero lo que se creía un “golpe de gracia” contra el incómodo Petro, puede convertirse en un bumerang de gigantescas magnitudes porque las voces que se han levantado contra esta desproporcionada medida han traspasado las fronteras. Ya organismos internacionales pusieron de manifiesto su profunda preocupación por lo acontecido rechazando este “exabrupto jurídico” y entre las voces en su contra está la de las Naciones Unidas que han hecho sonar campanas de alerta sobre el poder demencial que ostenta Ordoñez cuyas declaraciones cantinflescas –en muchos casos registrados por la prensa—en las que combina la legislación con la moral, las buenas costumbres y la religión, son similares a las que hacía siglos habían sido desterradas de la política moderna.
Pero queda claro, muy claro, que la modernidad no le interesa al Procurador. Sus intereses por la causa uribista y las zancadillas que no se cansa de urdir contra los diálogos de paz en La Habana, demuestran que es amigo de atacar con las armas que supuestamente él mismo rechaza: las del terrorismo. Y es que su comportamiento es cercano al terrorismo de Estado, ese mismo que se encarga de aniquilar literalmente todo viso de ideología contraria o a aquellos que puedan convertirse en contradictores con argumentos.
Y como digna reencarnación de Tomás de Torquemada, ese fraile católico de 1400, salvaguarda de la inquisición y que arguyendo la preservación de la fidelidad a Dios hizo parte activa de la inquisición española reseñado en los libros de historia por su crueldad y fanatismo, descrito benévolamente por los historiadores como “el martillo de los herejes y el salvador del país”, “nuestro Torquemada” pretende también escribir ¿con sangre? ¿con lapidación? ¿con muerte moral y política?... su propia tenebrosa historia.
¿Será eso lo que persigue el Procurador? ¿Ser recordado como el “salvador del país” a costa de quitarle ese título a su copartidario, amigo y confabulador Alvaro Uribe? Esperaremos atentos el final de esta historia de la que ya no nos sorprendería, en absoluto, temine con una hoguera en la mitad de la Plaza de Bolívar quemando escritos y columnas como esta que atentan contra su santa dignidad.
COLETILLA
La ley que rige en la Dimayor de impedir que un equipo que asciende a la Categoría A pueda jugar libremente en su ciudad de origen dizque porque debe “pedir un aval” al “dueño del patio” es una medida que parece sacada de la mente del Procurador Ordoñez. Absurda, porque atenta contra la libertad de trabajo; que atenta contra el recaudo del Distrito por el uso de los escenarios deportivos; que atenta contra la economía informal y la generación de empleo…pero que favorece a los que están bajo la sombra del poder. Habría que auscultar si alguno de los dignísimos dirigentes del balompié colombiano, por esas casualidades, cruzó alguna vez su vida con el polémico Procurador.

1 comentario: