miércoles, 4 de diciembre de 2013

La lección que enseñó la U


Luis Rodríguez y José TorresPor Anuar Saad

La Universidad Autónoma del Caribe sigue haciendo historia. Más allá de la vertiginosa recuperación institucional que la ha devuelto al derrotero de la excelencia en todos sus procesos académicos y administrativos, acaba de marcar un hito en el fútbol colombiano: por vez primera, un equipo nacido de las entrañas de una Universidad, logra el ascenso (¡y de qué manera!) a la primera categoría del fútbol profesional. “La U saltó a la A”, como tituló magistralmente el querido colega Javier de la Hoz en el diario La Libertad.
En un raudo proceso que duró 3 años, el equipo universitario fue siempre protagonista en los torneos de ascenso y, al final de cada uno, quedaba esa vaga sensación de que faltaba un centavo para el peso. Pero hoy, después de que la Universidad Autónoma del Caribe sorteara una serie de dificultades ventiladas ampliamente en todos los diarios del país, el nuevo rector,  Ramsés Vargas, en menos de seis meses de estar al frente del Alma Mater,  pudo llevar por buen rumbo a la Institución liderando con ella exitosos procesos que recorren desde lo netamente académico, hasta lo deportivo. Y justamente el martes anterior  logró en lo deportivo  la máxima conquista, en  un hecho histórico que celebró, no solo la comunidad académica, sino toda la ciudad y la región caribe.
Lo de ayer fue para no olvidar. Se habilitó la tribuna occidental que terminó resultando insuficiente. Estaba totalmente llena y afuera, numerosas personas se quedaron con las ganas de ver el cotejo en que el equipo universitario se jugaba su futuro. Las camisetas rojas y amarillas lo llenaban todo. Grupos musicales alegraron el ambiente en un preámbulo que hacía pensar que lo que venía, iba a ser grande. Todos los medios locales, principalmente los radiales, habían empezado a matizar la jornada desde el día anterior con transmisiones especiales generando información necesaria para que los atlanticenses conocieran más de este equipo que tenía todas las posibilidades de ser protagonista en el futbol profesional.
En medio de la algarabía general, rodó el balón y con él, la esperanza de miles de seguidores y de todos aquellos que han estado detrás de la organización, manejo, motivación y preparación del equipo académico. Era ahora o nunca. El público así lo sintió y ni por un minuto dejó de animar a su equipo empujándolo a dar todo en la cancha.
Hasta el aficionado desprevenido que asistió a las gradas ataviado con la camiseta del Junior no pudo ser ajeno a la emoción y terminó recordándole la madre al árbitro que, insistentemente, pitaba desenfrenado faltas que no existían a favor de La Fortaleza, el equipo rival.
Se vivió un ambiente de final. Y el despliegue y derroche de los equipos en contienda, así lo confirmaban. Nadie se movía de su puesto. Hasta los vendedores hicieron una pausa en su trabajo, para sentarse a seguir las acciones del juego. Al final, el empate selló el merecido ascenso de este grupo de gladiadores a la categoría A del fútbol colombiano en medio de una lluvia de papeles multicolores y las pantallas gigantes del Metropolitano disparando la ansiada frase: ¡Uniautónoma, Campeón!
Y más allá del éxito deportivo, la lección que está enseñando la Universidad, es que cuando las cosas se hacen con convicción, empeño, honestidad, tesón y compromiso con la ciudad, la región y especialmente con los estudiantes, se puede alcanzar el éxito. Las páginas oscuras que se habían escrito en esta casa de estudios superiores ya son  historia. Las medidas de choque, y los proyectos emprendidos con inteligencia gerencial por el nuevo Rector y todo su equipo de trabajo, están garantizando lo que tanto se anhelaba: lograr la excelencia.

1 comentario:

  1. UAC se graduó en la B, ahora a especializarse en la A. Otro aspecto resaltante fue la integración de la familia, encuentros de viejas amistades, fue el plan perfecto para que muchos egresados se reencontraran; y confianza de llevar a los infantes.

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