viernes, 6 de septiembre de 2013

Barranquilla: una ciudad con "fiebre amarilla"

Hinchas de selección Colombia


TODOS OPINAN, CRITICAN, HACEN ALINEACIONES Y HASTA ELUCUBRAN SOBRE TÁCTICAS IMAGINARIAS.

Por Anuar Saad

No me había montado al taxi cuando el conductor,que tenía a todo volumen un programa deportivo, me disparó a quemarropa: “Mi llave, a esos ecuatorianos nos los vamos a comer vivos. Tres se van a llevar”.

El optimismo del taxista es coherente con la euforia que ha contagiado todos los rincones de la ciudad. Barranquilla es totalmente amarilla. Desde ese sol que hace que se pueda freír un huevo en plena calle, hasta los bulevares que ondean camisetas al compás de esta brisa septembrina.

Los hoteles no aguantan un turista más y las fritangas callejeras y los rebuscadores de oficio, han tenido que ingeniárselas para dar abasto. La multiculturalidad en las calles, que por estos días no son de Barranquilla sino del país entero, concuerda en una sola cosa: que Colombia le ganará a Ecuador y lo gritan a los cuatro vientos con una seguridad que espanta. La derrota, y mucho menos el empate, está en las cuentas de nadie.

Todos, hoy, son periodistas en potencia; todos opinan, critican, hacen alineaciones y hasta elucubran sobre tácticas imaginarias. La ciudad, en resumen, está viviendo en un solo modo: el ‘modo fútbol’.

Pero hay que pasar del dicho al hecho. La consigna es ganar. No importa casi el cómo. Hoy, los tres puntos valen un potosí. Tres puntos que nos ponen, directamente, a vibrar con la samba brasilera. Tres puntos que nos llevan al Mundial.

Y para que la fiesta sea completa, la ciudad debe vivir la fiesta del fútbol en paz total. Por eso, demostremos porqué somos la Casa de la Selección y compartamos con propios y extraños ese tesoro que sólo nosotros tenemos: la alegría de ser barranquilleros.

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