viernes, 13 de septiembre de 2013

40 años del golpe en Chile: cuando el olvido está lleno de memorias

Por ANUAR SAAD

Cuando los movimientos sociales empezaron recientemente a convulsionar el ya convulsionado Medio Oriente, y los regímenes dictatoriales empezaron a caer como fichas de dominó, fue una muestra clara que cuando el pueblo reacciona y se subleva contra las tiranías, produce efectos internos y externos en la política de las naciones.
En Latinoamérica han ocurrido, en los últimos 60 años, sucesos que han cambiado radicalmente el mapa geopolítico de la Región, partiendo desde la Revolución Cubana y terminando con el ya famoso Movimiento Bolivariano que lideró el fallecido líder venezonalo Hugo Chávez. América Latina ha vivido entre dos extremos: los intentos de toma del poder a través de las armas –en algunos casos concretados—y el poder de la ultraderecha que ha tratado de sofocar con sangre todo movimiento que tuviera algún viso de socialismo.

Pero este 11 de septiembre de 2013 se marca un hecho histórico muy especial: los 40 años de la toma del Palacio de la Moneda que terminó con la muerte del Presidente Salvador Allende y la ascensión al poder del dictador Augusto Pinochet que dejó, durante más de 17 años de mandato,  miles de muertos, desaparecidos y torturados.

Hoy, 40 años más tarde, es notable un cambio en el espíritu de la sociedad chilena. Después de mucho tiempo se exhiben sin censura de toda clase imágenes dantescas que muestran los espantosos crímenes cometidos durante ese periodo. A ello se le suma que, en los últimos cinco años, han sido recurrentes las imágenes de políticos de todas las clases que “piden perdón” y “hacen votos” por una reconciliación nacional propugnando por un “perdón y olvido”, al que parece, muchos no están dispuestos a acceder. Los muertos , los torturados y los desaparecidos, aún están frescos en las memorias de familiares y amigos y sus sacrificios no han de ser en vano: son la huella viviente que el propugnado olvido, está  aún lleno de memorias, como bien lo referencia en el título de su conferencia la doctora Lorena Antezana Barrios, coordinadora del Magister en Comunicación Política de la Universidad de Chile y Presidenta de la Asociación Chilena de Investigadores  de ese país que por estos días está en Barranquilla atendiendo una invitación de la Universidad Autónoma del Caribe donde dictará este miércoles una conferencia sobre el golpe de hace 40 años y la repercusión del mismo en la sociedad actual chilena.

Es claro, según dice la doctora Antezana que firmará importantes convenios en investigación, docencia y movilidad académica con la Universidad Autónoma, que las grandes marchas estudiantiles de Chile que se han venido dando desde 2006, son en respuesta a los onerosos costos de la educación  escolar en ese país, que no son consecuentes con la calidad de la misma, todo, montado desde el sistema de Pinochet de privatizar la salud y la educación entre otras cosas. Mientras tanto, los estudiantes siguen protestando a diario  en reclamo por la educación gratuita y de calidad que se merecen.

Otro capítulo aparte merece la competitividad de la prensa en el país austral. Según la profesora invitada, la prensa que era fiel a Pinochet, sigue gozando de todos los privilegios –entre ellos las tajadas de las pautas publicitarias estatales—que los otros medios, alternativos y nuevos, no tienen acceso impidiendo así la sana competencia de los mismos. Esto hace que medios independientes no puedan ser sostenibles. De ahí que en la prensa chilena poco se toque de esa memoria, para ellos lejana, de la nefasta figura de Pinochet. Incluso, algunos medios hablan, aunque parezca descabellado, de que la imagen del dictador, aún después de su muerte, “sigue siendo positiva entre los chilenos”.

Las cicatrices en la sociedad chilena, siguen abiertas. 40 años parecen no haber sido suficientes para superar el dolor y pasar al perdón y olvido. Es la misma situación, guardando las proporciones, que se avecina en Colombia en el caso de llegar a un eventual acuerdo con las Farc. ¿Estarán los colombianos dispuestos a perdonar? ¿La memoria podrá olvidar el dolor? ¿Las injusticias podrán ser reparadas?

Sin duda nuestros pueblos latinoamericanos estamos unidos más allá de la hermandad que conlleva compartir el mismo lenguaje y estar en la misma parte sur del continente: somos hijos de una construcción social que se ha tejido con base a desigualdades, derramamiento de sangre, asesinatos selectivos, crímenes de lesa humanidad y en las que hoy, Colombia y Chile, tratan de buscar esa “fórmula mágica” que permita pasar la página y poder seguir adelante en la cicatrización de sus heridas.


Es por ello que desde la Universidad Autónoma del Caribe, liderado por el Programa de Comunicación Social Periodismo y la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, se abren estos espacios de reflexión para que los jóvenes que hoy aquí se educan, sean conscientes que el olvido sí  está lleno de memorias. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario