viernes, 12 de julio de 2013

¿Quién está matando a las boliteras?

POR ANUAR SAAD

El título de esta columna podría prestarse para que más de un lector le ripostara al redactor “¿acaso uno es brujo?” y otros, en cambio, podrían empezar a comentar el mismo y empezar a desplegar las más fantásticas versiones que se han tejido en torno a este macabro suceso. Sea cual fuere la respuesta, esa verdad es la que con urgencia tiene que encontrar la Policía Nacional, la Fiscalía y todas las instancias judiciales. Porque en este momento hay una sensación creciente que, ya sea por falta de indicios; poca colaboración; o mínimo interés, esta matanza selectiva puede quedar impune.

Esta nueva modalidad delictiva que está estremeciendo a Barranquilla y otras capitales del Caribe colombiano ha impactado crudamente en la sociedad. No hay que olvidar que ellas, las chanceras, son a las que todas las tardes centenares de clientes se acercan para –además de contarles sus desventuras—anotar con fe a su numerito de confianza en busca del golpe de suerte que le permitiría mejorar por un tiempo la apremiante situación económica. Ellas, las “boliteras” hacen ya  parte de la etnografía de los más tradicionales barrios barranquilleros. Todos saben cómo se llaman, dónde viven, cuántos hijos tienen y cuál es su apodo. No son unas extrañas las que están siendo eliminadas. Son ellas, parte de nuestro diario vivir y a las que, más de una vez, hemos colocado en sus manos nuestra suerte.

Ya en todas las esquinas empieza a notarse su ausencia. Poco a poco, muchos de sus sitios de trabajo, se ven vacíos. Y en otros sectores, hasta sus casetas han desaparecido. Informes de prensa aseguran que más de 600 han renunciado por temor a correr la misma suerte de sus compañeras asesinadas, mientras otras son trasladadas a sitios “más seguros”. El impacto de los asesinatos, dentro del gremio de las chanceras es de verdadero miedo, tal como lo registró el periodista y docente John Acosta en su crónica “La muerte le apuesta al chance” http://comarcaliteraria.blogspot.com/2013/07/enterraron-otra-de-las-boliteras.html.

Lo peor, es que –sin duda—ellas no son culpables de nada. Solo de trabajar para poder sostener a sus familias, cosa que a los sicarios tiene sin cuidado. A ellos solo les interesa cobrar por su macabro trabajo, esperando pacientes que le asignen a su próxima víctima mientras que las autoridades siguen dando tumbos en busca de los responsables. No deja de llamar la atención que el Comandante de la Policía del Atlántico revelara que Uniapuestas no ha formalizado las denuncias penales por estos casos, lo que obstruye en buena parte la apertura de una investigación oficial. El Presidente de la agencia de apuestas ha negado este hecho, asegurando que sí denunciaron.

Mientras tanto, las especulaciones siguen. “Que si los asesinatos son consecuencia del no pago de extorsiones de las que Uniapuestas están siendo víctimas”; “que si es una campaña de terror para que esta agencia desaparezca y no gane las próximas licitaciones del juego de azar en la Costa Caribe”; “que si es por culpa de una apuesta ilegal que se “está tomando” los puestos de Uniapuestas y que estaría manejando una peligrosa banda criminal”…en fin.

Lo cierto es que, en medio de todo, hay cosas que no cuadran. Es como esas películas de suspenso en que los hechos van dejando cabos sueltos que vuelven sospechosos a todos pero lo único que hay cierto y demostrable hasta ahora, son las víctimas. Por eso es urgente que las autoridades den respuesta al interrogante fundamental de ¿quién está matando a las boliteras? Con esta respuesta, las otras, como el por qué y para qué, vendrán por añadidura. Pero ya es hora de tener una de ellas, antes que se publique la noticia de otra víctima fatal.


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