viernes, 14 de junio de 2013

Mi carta a García



POR ANUAR SAAD

Estimado Alexis. ¿Cómo está? Imagino, que después de  embolsillarse un año de sueldo –trabajando solo 5 meses—y  sin rendir lo mínimo, debe estar muy bien. No quiero ser grosero, pero, la verdad, por acá nadie lo extraña. Ni siquiera el de la tienda antioqueña donde solía comerse sus arepitas paisas con chorizos al caer la noche acompañadas de un chocolatico bien caliente.

No pensé en escribirle, pero usted, con sus absurdas declaraciones –a las que ya nos tenía acostumbrados—me obliga hacerlo. Porque usted, señor García, dijo que los barranquilleros éramos xenófobos. Que no nos gustaban los que venían del interior, olvidándosele profesor, que en esta ciudad hay colonias inmensas en las que se destacan los santandereanos, antioqueños, bogotanos y vallunos. Y son de lo más queridos. Pero ellos, no son usted. Usted –y en eso sí tiene razón-- no es querido en Barranquilla. Pero no hable lo que no es. A usted no se le quiere porque sea un chocoano que  reniega de su tierra y ahora se dice paisa. 

No. A usted –que le quede muy claro-- no lo quiere nadie en Barranquilla por inepto. No existe otra razón. Usted es de esa especie que desafortunadamente aún abunda, que cree que llega a la región Caribe a “colonizar” a un montón de corronchos con un discurso inteligible y con excusas sacadas de un libreto de Cantinflas. Conocemos bien a los paisas y por eso los respetamos y los queremos. Pero no a los culebreros. Esos que, además sin ser verdaderamente paisas, pontifican más que ellos sin demostrar nada. A esos ya los tenemos identificados.

Contrario a Usted, señor García, el barranquillero tiene un paladar exquisito para el fútbol. Acá no estamos acostumbrados a técnicos “picapiedras” que, por carecer de fundamentos, arman equipos para “no perder”. Porque acá, en Barranquilla, estamos acostumbrados a ganar. De hecho, las últimas tres clasificaciones al Mundial que ha tenido Colombia y seguramente esta cuarta, se ha dado por las características que tiene esta misma ciudad que usted descalifica. Y ¡vaya coincidencia! Esas selecciones, incluyendo esta, tenían a más de 7 jugadores costeños convocados y por lo menos 4 jugando. Así que a los jugadores que usted trajo no se les critica tampoco por paisas. Simplemente, porque son paquetes.

Ya estamos entrando en confianza señor García. Ahora sí, no se haga el rogado, dígame la verdad. ¿Cuál es el secreto para embaucar a los Char –supuestamente excelentes comerciantes—y hacer que les firmen dos años de contrato a ciegas cuando en su vida usted no ha ganado nada? ¿Qué se siente cobrar sin trabajar y recostarse por allá en su finquita rascándoselas a gusto mientras se regodea del “golpe” que dio en Barranquilla?

Después del Junior –señor García—no lo veo a usted montado en un equipo grande. Por lo menos uno que quiera ser campeón. Lo veo, más bien, en uno que funcione a retazos. Es decir, con “retazos” de jugadores y “retazos” de puntos. Porque nadie entiende a qué jugaba la Equidad bajo su mando. Equipo troglodítico que calzaba a su medida. Patadas iban y venían mientras que de fútbol nadie se atrevía a hablar.

Porque con todo lo que sus paisanos adoptivos nos han hecho en materia futbolística, sí es para que les quisiéramos poco. ¿O no se acuerda que Leonel Álvarez dio su palabra al Junior y el equipo timbró las boletas con su mesiánica melena y el día en que debía llegar a Barranquilla dijo que jugaría en un verdadero equipo grande y se fue para el América? ¿O al Bolillo que montó una campaña persecutoria contra El Pibe diciendo que un jugador a los 37 no podía mover a un equipo? ¿O a al técnico Peláez quien dejó tirado al Junior porque sus nalgas se calentaban mucho en el banco técnico y su delicada piel no lo soportaba?

Entiéndalo señor García. En Barraquilla no nos importa de dónde vengan técnicos y jugadores siempre que ellos cumplan con su trabajo. Que se esfuercen. Que traten de ganar y queden muestra de profesionalismo, cosa que a usted le falta a leguas.

Cómo puede decir, Señor García, que no queremos a los jugadores paisas cuando hemos sentido como nuestros ídolos a jugadores de la talla de Juan Pablo Ángel,  Andrés Escobar, Chonto Herrera, Aristizabal, René Higuita,  Iván Ramiro Córdoba, Chicho Serna y hasta al mismo Leonel … entre una enorme lista que no terminaríamos de escribir.

Son tan absurdas sus apreciaciones sobre Barranquilla y su gente, que no somos, por xenófobos, la Casa de la Selección. Es esta ciudad, como ninguna otra, la que históricamente ha convocado a los inmigrantes de todo el país y también los de allende sus fronteras. Y ese poder de convocatoria se pudo apreciar, señor García, en el último partido de Colombia cuando el estadio albergó a 47 mil almas de todos los rincones de Colombia  acogiéndolos en una gran fiesta. Fiesta que, de seguro, con usted jamás podríamos tener.

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