miércoles, 6 de marzo de 2013

Alexis: queremos nuestro Junior, no el suyo


Por ANUAR SAAD

A pesar de que el titular del diario era bastante grande  y claro, por un momento pensé que había leído mal. El técnico del equipo tiburón, Alexis García, dijo a la prensa, palabras más, palabras menos que “ahora sí voy a dirigir yo”. Entonces, preguntamos, ¿quién diablos estaba dirigiendo? ¿El aguatero? ¿El quinesiólogo? ¿Édgar Perea? ¿El Mico Cervantes? ¿El tiburón? ¿La Muñeca? ¿Sor Magaly? ¿El padre Linero?


Fácil salida de un técnico que en cinco partidos demostró que en este rol es la antítesis de lo que fue como jugador. Un director que, según él, tiene que dar un vuelco a su estilo que “…ya todos conocen” (sí, desgraciadamente ya lo conocemos) porque tratando de jugar “para la afición” (según él, repito) fracasó. Pero ¿cuándo jugó junior para la afición? Ni en el primer partido que goleó, llegó a gustar. Un equipo errático, sin liderazgo, sin alma, sin ideas y sin definición. Un equipo en que ¡válgame Dios! por varios partidos la estrella llegó a ser Ruíz.

Ahora, dando un giro y bailándole el indio a la responsabilidad que le cabe de haber obtenido 4 puntos de 15 (y el rancho ardiendo) dice que ahora sí va asumir la dirección del equipo. ¿Será que no le pagaron por los otros 5 partidos? Y aquí es lo verdaderamente preocupante: imagínense, si no llegó a gustar cuando dizque jugaba para la afición, qué podremos esperar ahora cuando va a imponer “el estilo que todos conocen”.

Ya lo veo venir. Una línea de cuatro (los de menos recursos técnicos pero más agresivos) reforzados con 5 volantes que se escogerán inversamente proporcional al talento y, si acaso, un hombre en punta que deberá, milagrosamente, anotar para que el equipo entre en su manida y fracasada estrategia de defenderse con los dientes, reventar balones y dar patadas a la yugular a los contrarios, tal cual era la Equidad bajo su mandato.

Pero, profesor Alexis, le tengo una mala noticia: Junior no es Equidad. En la Equidad el único jugador que denotaba talento era Sherman Cárdenas, el mismo que usted no quiso que se quedara. En Junior, por si no lo sabe, jugaron Quarentiña, Dacunha, Paulo César Lima, Víctor Ephanor, Caldeira, Dida,  Escuriño, Oton Valentin, Eleno de Freitas, Babington, La Bruja Verón, Julio César Uribe, Alfredo Arango, Didí Valderrama, El Pibe Valderrama y, recientemente, Giovanni Hernández, solo por nombrar algunos. Ahora, en un acto de contrición, sea sincero y respóndame ¿cree usted que a una afición que creció con estos nombres y se acostumbró a que su equipo diera espectáculo se va a transar al verlo convertido en una fábrica de dar patadas?

Ahí están dos ejemplos recientes: ni Umaña ni el Cheché Hernández --que salieron campeones-- pudieron sostenerse porque al público no les convencía su propuesta futbolística. Así que, señor García, no nos venga con cuentos. Cualquier barranquillero puede hablar con autoridad de lo que debe ser en esta ciudad un equipo de fútbol.

Dentro de todo, la buena noticia para los aficionados en la nota de prensa del diario ADN, es que en un intertítulo anuncia sobre el técnico que “hay respaldo de Fuad”. Menos mal. Porque a todos los que les dio su respaldo, terminaron saliendo del equipo dos partidos después y es entendible: ¿Qué directivo puede soportar mantener un equipo tan costoso como Junior con las tribunas vacías? Porque si alguien tenía dudas en asistir al estadio, después de su cantinflesca declaración de que “ahora sí dirigiré yo” ni las fieles barras quedarán con ganas de ir.

Pero la culpa, hay que reconocerlo, no solo es del técnico. Son culpables también los directivos por sus nulas gestiones en tratar de conseguir refuerzos decentes que llenen las expectativas del público y le aporten a la institución. Nadie critica a los que llegaron por ser antioqueños. Los critican porque, además de foráneos, son jugadores que veían, en el último año, casi sin fútbol y con un rendimiento pírrico en sus equipos. En otras palabras, Junior estaba tratando de “resucitar muertos” y así no se puede ser competitivo.

No sé si a punta de “los tres huevitos” que anuncia Viera (también de flojo rendimiento en el torneo) o por físico amor propio, este limitado equipo se traiga los puntos en el próximo partido. Pero lo que sí no es un secreto para nadie, es que de no traerlos, Alexis y su cacareada estrategia van a tener que buscar otro club donde aterrizar porque él solo se hará insostenible. Mientras tanto, los periodistas y los aficionados, seguiremos esperando que este equipo  crezca con base a procesos coherentes con su idiosincrasia y le apunte a, por fin, ser alguien en el concierto internacional. Junior no es un equipo hecho solamente para ganar torneos locales. Junior debe apostarle a ser competitivo en Copa Libertadores y ser recordado entre el escenario sudamericano como un club de respeto. Pero sin talento, mi estimado Alexis, esta tarea será imposible. Y recuerde: es “nuestro Junior”…¡no el suyo!


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