martes, 5 de febrero de 2013

Los “disfraces” del carnaval bicentenario

POR ANUAR SAAD
Yo le escuchaba constantemente a los mayores decir, con esa resignación que solo dan los años, que “de todo se puede ver en este país del Sagrado Corazón”. Por mucho tiempo pensé que eran exageraciones sexagenarias pero hoy no puedo más que exclamar que mis mayores se quedaron cortos. Está demostrado que este no solo es un país que permite y se ve de todo, sino que es un país masoquista. Y Barranquilla, por muy Caribe e idiosincrásicamente distinta al resto de Colombia, no es la excepción. Aprovechando estas vísperas de carnaval, le voy a simplificar en tres estampas, lo que sólo aquí se puede ver:
DISFRAZ: LLUVIA DE “VERANO”.  Sólo en Barranquilla, un Gobernador con explicación cantinflesca llega a inaugurar con bombos y platillos una obra que no está terminada. El mismo que le invirtió a la piscina la bicoca de casi 4 mil millones de pesos (que inicialmente eran 2.300 millones) ejecutando, según él, “obras complementarias”. Obras complementarias que no permiten que un clavadista se lance desde el trampolín porque lo más probable es que se desnuque: la piscina ya no tiene 5 metros en su parte más profunda… ¡si no 2.5 metros! Es decir, la duplicación del presupuesto para refacciones dejó como resultado una piscina que ya de Olímpica no tiene nada, a no ser que sea para deportistas diminutos, como del país de Gulliver. Una piscina inaugurada sin estar terminada; una en la que se feriaron millones y que, para volverla competitiva, hay que hacerla de nuevo. Y el protagonista de esta historia es, increíblemente, el que pretende aspirar como representación costeña a la Presidencia de la república. Si esto fue con una mísera piscina… ¿se imagina usted lo que pasará con contrataciones mayores? Mientras tanto, el Gobernador Segebre, trabaja sin descanso tratando de mermar el daño que la rotura del dique causó en el sur del Atlántico… problema que heredó y en el que en el pasado gobierno no se avanzó nada, a pesar de que se generaron millonarios recursos para ello. Pero increíblemente, un grueso grupo de periodistas, siguen shakirizados: ciegos, sordos y mudos. ¿Por qué será?

DISFRAZ: MANGUALA CARNAVALERA. Para este Carnaval, nuestra dinámica y floricultora Alcaldesa dio muestras de que, a pesar de estar distanciada de sus originales padrinos políticos, sigue teniendo aspiraciones para perdurar en esto de lo público a lo que le ha cogido (no sé por qué)  gusto. No sé si por eso de sembrar florecitas en los huecos de las reventadas calles, o porque de verdad cree que hay futuro. Lo que sí es cierto, como a su tiempo lo denunció la columnista de El Heraldo Lola Salcedo,  es que la elección de la Reina del Carnaval estuvo politizada: cualquiera de las dos aspirantes cargaba con una herencia política y la Alcaldesa se decidió por la que más convenía… a sus aspiraciones. No es ya un secreto que hay acuerdos de apoyos políticos tras la elección de la reina Daniela Cepeda. En otras palabras, el carnaval –como si ya no tuviera suficientes problemas- es un fortín político en el que cada uno busca la manera de fortalecer su feudo. No nos extrañemos que el próximo candidato “oficial” a la Alcaldía sea con el apoyo comprometido del partido conservador. Al oído de la Fundación Carnaval, que entre otras cosas tiene años sorda, le digo que además de los apellidos, riqueza o linaje político, una reina del Carnaval debe saber hablar correctamente, expresarse con naturalidad en público, sonreír sin ficción ¡y bailar con swing!... cualidades que, créanme, no tiene Daniela. Más alegría, “cheverosidad” y dinámica, tiene un empleado funerario. No cabe duda que heredó el carisma de su padre.

DISFRAZ: EL REPITENTE
Y si habíamos oído de que en este Carnaval la Fundación la iba a botar toda….seguro que lo cumplió. La botó toda. Es más, no creo que en otros 200 años vaya a meter la pata de semejante manera. Usted amable lector… ¿volvería a contratar a alguien que, además de ineficiente, termine demandándolo? Pues no se sorprendan. Ya dije al inicio que en este país del Sagrado Corazón, todo está permitido. Nicolás Tovar, un cantante semidesconocido y de sexta categoría, (porque los de quinta por lo menos los vemos en los realities) que ahora, ante su fracaso vocal (creo que solo pegó el remake de “Eva María”) funge de “productor musical” y quien, en ese rol, fue contratado por  la Fundación Carnaval (¿cuándo acertarán una?) para la inauguración del mundial sub-20 del 2011. Este avispado “productor” cobró, por 30 malos minutos de producción musical, más de 150 millones de pesos –es decir, 5 millones por minuto-- ¿Cuánto cobraría Lady Gagá por minuto? siendo que, entre otras cosas, él era solo una pieza de relleno para el bodrio que había montado Roxana Lignarollo. Nadie sabe hoy qué fue peor.
El asunto es que como se demoraron los pagos, el “reconocidísimo” cantante y “muy experto” productor, demandó y embargó las cuentas de la Fundación Carnaval.  Al fin y al cabo, él  estaba en su derecho, porque bueno o malo, tenían que pagarle. Pero a lo que no hay derecho es que lo premien dándole ahora, la Fundación Carnaval otro contrato. ¡Para Ripley! Esta vez, Nicolás Tovar logró conseguir que se le contratara para que produjera el CD con la canción oficial de la Reina del Carnaval del Bicentenario,  Daniela Cepeda y los cantos de diez danzas patrimoniales.  No creo que el señor Tovar tenga mucha demanda en Miami porque, al parecer, solo vive pendiente de las sobras que le pueden arrojar desde la Fundación.
Después de leer esto… ¿todavía duda usted que en Barranquilla en Carnaval todo pasa?

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