miércoles, 13 de febrero de 2013

Carta abierta a un ladronzuelo del Carnaval


POR ANUAR SAAD

Estimado ratero carnavalero:

Debido a que no me dio tiempo de explicarle nada  antes de que muy gentilmente robara mi celular, he decidido, a través de esta carta pública, pedirle algunas cosas que solo usted, que es quien hoy tiene el aparato, puede resolverme.
Le agradecería que a través de un correo a saadanuar@gmail.com me confirmara cuándo carajo es que tengo la cita con el médico ortopeda que me iba a tratar por un viejo dolor de cadera que me ha fastidiado en los últimos meses. Ahí, en la agenda del galaxy, encuentra toda la información. Y ya que entramos en confianza… ¿puede descargar la factura que se me vence esta semana de Tigo y, solidarizándose con mi pérdida, me haría el favor de imprimirla y cancelarla? Son apenas míseros 57 mil pesos.
Y antes de hacer alguna jugada lucrativa con ese bien ajeno que desde el sábado pasado usted posee, le pido que, mediante una sencilla descarga de archivo de mp3, me envíe al correo antes citado los 157 vallenatos inmortales que siempre me acompañaban para ejecutar con buen ánimo las labores del día. Ahora, como producto de su “rápida gestión”, tengo que consolarme con los aullidos de la “nueva ola” que, a la fecha, no sé si lloran o tratan de cantar. Y espero, igualmente, que me anote con juicio todos los teléfonos allí registrados en la lista de contactos y, como una obra de caridad en esta cuaresma que inicia, me la haga llegar por esa misma vía. Los contactos que aparecen con el estrambótico nombre de “culebra” puede eliminarlos de la lista ya que, créame, no quiero comunicarme con ellos… o, si es de su preferencia, llámelos y pacte un rápido acuerdo de pago con ellos. Créame, que le agradecería el detalle.
Amigo raponero: si no es abusar de su valioso tiempo, (me imagino que en este momento debe estar buscando nuevas víctimas a quienes despojar de sus sofisticados dispositivos móviles y, créame, me da pena interrumpirlo) ¿podría certificarme que usted y otros dos, disfrazados de monocuco y a punta de puñal, me quitaron “con uso de la fuerza”, el celular? Lo anterior es debido a que, si no existe la prueba fehaciente de que “hubo violencia en el hurto”, el seguro no paga el aparato…de no creerme, invito y le pregunte al profesor John Acosta a quien le pedían la evidencia del “uso de violencia” cuando un ladronzuelo experimentado, también lo despojó de su celular. Mírelo de esta forma: si me dan uno nuevo, tiene usted una potencial materia prima que puede obtener solo con hacer una de sus efectivas “gestiones laborales”. Cosas de la cadena “alimenticia”.
Y como nuestra confianza se agiganta a cada párrafo, le doy autorización para que borre de un tajo las fotos que quedan aún guardadas en la galería del dispositivo, especialmente esas donde aparezco con mi perfil izquierdo y se hace visible mi verruga. Y si entre los archivos se topa con una foto de dos tipos con caras de buenas personas que me acompañan a bordo de un Transmetro, olvídese de que pueden ser sus víctimas. Imagínese: ese par –tan NN como cualquier Alberto-- no tenía ni para un taxi aunque tengan cara, uno de académico ilustrado, y el otro, de contador de historias…así que descártelos de su lista.
Para que vea que no le guardo resentimiento alguno, usted puede acceder desde ese celular, con tan solo oprimir una tecla, a mi blog  anuarsaad.blogspot.com e imprimir un artículo sobre un conocido asadero de pollos que allí aparece. Le aseguro que, con la copia impresa de éste, el segundo pollo le sale gratis. Estoy seguro de que comer ahí le debe sentar a usted muy bien, pero cerciórese primero de que, efectivamente, sea uno “gourmet” de la calle 84, porque siempre he dicho que entre atracadores se entienden.
Este escrito es, sin duda, una muestra de lo tolerante que soy. Una muestra de que no le guardo a usted, ratero anónimo, ningún tipo de resentimiento. Una muestra de que estoy convencido de que este inadecuado proceder suyo es una consecuencia de la injusticia social fomentada por nuestros desquiciados gobiernos  y que, de seguro, usted es una buena persona que simplemente no ha tenido la oportunidad. Sí señor. No le guardo rencor alguno. Lástima que el dispositivo explosivo del celular, se activará en 5, 4, 3, 2…

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