jueves, 6 de diciembre de 2012

Junior: diez razones de un fracaso


POR ANUAR SAAD

Más allá que si el milagro se le dé al Junior el domingo 9 en Bogotá (que le gane a Millos y que Pasto no gane), hay serias razones para llamar a un análisis sosegado de porqué se fracasó en la senda final. Circunstancias disímiles, unas ya comentadas; otras enquistadas, y, algunas, que surgieron en los últimos días. Las razones son:

1.       Un equipo con jugadores costosos –los más caros del campeonato colombiano—no puede depender del estado de ánimo de sus estrella, o esperar, como si fueran Aladino, que alguno frotara una lámpara mágica e hiciera una genialidad. Es decir, hay jugadores, pero no equipo.

2.       No hay técnico. Esta razón, es la causa de la anterior: Junior, ni siquiera cuando fue campeón, tuvo un técnico a la altura de las circunstancias. Jamás hubo un cambio inteligente; una estrategia marcada; un modelo adecuado para confrontar a un rival determinado ni mucho menos una cabeza pensante que evitara la anarquía y el desorden táctico. Un técnico obstinado que murió –y llevó al matadero al equipo—por causa de sus errores y su falta de liderazgo. Ver http://anuarsaad.blogspot.com/2012/11/junior-y-donde-esta-el-tecnico.html 

3.       La imprudencia y la paquidermia de Giovanni Hernández. Junior le debe mucho a Giovanni y el pueblo se lo reconoce. Pero este semestre fue un total desastre. Poca participación; caminaba los partidos; los pases eran siempre hacia atrás; y, lo peor, se puso a negociar públicamente, a través de los medios, que quería contrato por dos años más. ¿Usted ha visto, señor lector, un jugador en Europa que haga esto? Nadie habla de pretensiones cuando se está jugando una final. Poco ético el 10. Muchas gracias Giovanni por todo, pero creo que es hora de decir adiós.

4.       La errónea determinación de las directivas del equipo que, creyendo que los barranquilleros tienen un banco en su casa subieron estratosféricamente las entradas: las boletas se reajustaron en un SESENTA por ciento. Si a un hincha le costaba trabajo pagar 50 mil por occidental y 25 mil por Oriental… ¿cómo diablos el Presidente del equipo pretendía que el estadio iba a tener gran cantidad de fanáticos? La ambición rompió el saco y ahora, solo queda el lamento ridículo de los dirigentes pidiendo respaldo.

5.       No exigir a los que se les dio todo. Teófilo Gutiérrez fue la peor versión de sí mismo. Apartado por tres fechas por agresión; errático en creación; disminuido en golear, aportó muy poco. Un jugador que cuesta 770 millones por 6 meses (solo salario) no es para que haya hecho míseros 5 goles, como un jugador de cinco pesos. Cada gol de Teófilo, le costó al Junior 110 millones de pesos. ¿Alguien lo aterrizó? ¿Alguien le exigió rendimiento a este jugador que cree que es Maradona y que en este torneo no fue ni fu ni fa?

6.       No haber reforzado la defensa. Si bien hubo inversión millonaria en volantes creativos y ataque, la defensa, que siempre fue mala en los últimos dos años, siguió igual de errática improvisando posiciones (un izquierdo juega por la derecha) y reinventándola en cada partido. No ganó un rebote, y los contra-ataques los dejaron fulminados.

7.       Viera, al final, no dio la talla. El arquero del Junior, responsable de muchos triunfos, fue un verdadero desastre en la final. No vio una. El gol contra Pasto, en Pasto, fue culpa de él. El de Tolima en Barranquilla, todo de él. El primero y el último de Pasto en Barranquilla, también fueron su responsabilidad. ¿Cuánto gana Viera y cuanto gana Cuadrado, el vallenato arquero del equipo pastuso? Sin duda, este joven arquero es, hoy día, el mejor de Colombia, costando 70 millones menos que el uruguayo.

8.       No hay proyecto de equipo. Junior debe ser un verdadero club. Con sede social; con accionistas minoritarios que podamos aportar; con proyectos a mediano y largo plazo. Que mire a la cantera, que mire a los talentos costeños –todos estrellas en equipos del interior—y que traiga un técnico de charreteras –Bauza, por ejemplo—que pueda llevarnos a ganar, por fin, una Copa Libertadores. Ver más allá, de nuestras propias narices.

9.       Desperdicio en contrataciones y pocas oportunidades. Jugadores como Rentería vinieron a pasear. Otros, como Cortez, debieron haberse ido hace rato. Y lo peor, que jugadores como Sherman Cárdenas, sólo jugaron retazos de partidos. Difícil que a pedazos un jugador se tome confianza.

.           Otra vez, en busca de un milagro… y esta vez, doble. Un equipo grande no tiene porqué “parir” en cada torneo. Como juniorista, deseo que se dé. Pero como periodista, sé que no merece llegar a la final. ¿Cuándo habrá un equipo verdadero que nos dé la alegría suficiente para llenar como se debe el estadio? Los directivos, amigos lectores, tienen la última palabra. Y como diría el Cacique de la Junta…”se las dejo ahí”.

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