martes, 13 de noviembre de 2012

Entonces...¿es usted un periodista robot?


POR: ANUAR SAAD
Si creía que con la adaptación  de las novelas de H. G. Wells al cine; con la lectura de todos los libros de Julio Verne; con Matrix y sus secuelas,  y con la fantasía de Terminator ya lo había visto todo, está equivocado: hoy ya existe en el mundo un robot que hace el oficio del periodista.
El software que mueve a estas máquinas se llama, según un texto de la revista Arcadia   1|(http://anuarsaad.blogspot.com/2012/11/el-fin-de-los-periodistas-ahora-el.html) que me dejó boquiabierto, Narrative Scienceque “no es más que una integración poderosa de inteligencia artificial y análisis de grandes datos, capaz de transformar datos en historias que son indistinguibles de aquellas escritas por personas”, es decir, es un  robot que escribe artículos periodísticos, a velocidad imposible de igualar por un escritor de “de verdad verdad”. Y si aún está incrédulo, puede comprar el último número de la revista Forbes en la que hay varios artículos de finanzas y reportes diarios escritos por esta especie de redactor cibernético.
El cómo funciona el robot, es escalofriantemente simple: se le dan los parámetros de los hechos, datos, fechas, citas, estadísticas y la priorización del enfoque. La máquina, que se ciñe a interrogantes básicos para hacer una noticia, los ordena, los escribe y hasta les da el tono que uno elija, incluso puede hacer predicciones como, por ejemplo, quien ganaría entre Junior y Millonarios el próximo domingo.
Lo paradójico de este asunto, es que, mientras en las  Facultades de Comunicación Social y en las Escuelas de Periodismo los profesores se desgastan tratando que esta nueva generación de comunicadores no sean más periodistas robotizados, es decir, esos que siguen aferrados a la pirámide invertida y desglosan con una frialdad de máquinas el qué, quién, cómo, dónde y cuándo, ya hay un robot inspirados en ellos y en su “mecanizada”, aburrida, predictiva y obsoleta forma de ejercer el oficio.
Porque si bien este invento facilita en cierta forma la labor periodística, jamás remplazará, por ejemplo, a un reportaje a profundidad; a una exquisita crónica o a un perfil literario. Porque como bien lo dice uno de sus creadores, “hay una cualidad en el arte –incluso en el arte del reportaje– que los computadores nunca entenderán, una cualidad, si se quiere, metafísica, espiritual o puramente humana. Y la máquina no lo entenderá por muy precisos, complejos e independientes que sean sus algoritmos”.
Esto demuestra que la máquina podrá remplazar a esa horda de periodistas que se llenan la boca catalogándose de “objetivos” –esos mismos del qué, cómo, quién, dónde y cuándo pero que jamás narran ni describen-- cuando hoy, la interpretación de los hechos, la narración, y los préstamos que la literatura hace al oficio, es lo que logra piezas magistrales que nos estremecen; que hace que compartamos tragedias, alegrías, que denuncia, que resarcen. Porque el periodismo de hoy es valioso no solo por lo que informa, sino por la estética de la prosa. Por su color, dinamismo, impacto y empatía que genera el texto con los lectores.
Y mientras Narrative Science intenta maquinizar el periodismo, invito a los periodistas y a los estudiantes de comunicación que, pensando en los lectores, dejemos de actuar como robots o, como diría García Márquez, como “loros transcriptores” –esos mismos que solo graban, trascriben y se limitan, solamente, a añadir “dijo”, “afirmó”, “concluyó” “Por otra parte”-- y le infundamos al texto escrito, a ese hecho que queremos compartir con aquellos que nos leen, algo que las máquinas, ni en el más lejano futuro llegarán a tener: corazón.

1 comentario:

  1. Increíble cómo la Globalización ha traído consigo fenómenos como este. de todos modos el Periodismo no se va a derrumbar de esa manera, estoy seguro.

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