lunes, 30 de julio de 2012

Barranquilla: ¿La Ciudad del Pecado?

Ahora la culpa de la violencia en esta ciudad, es, según la Alcaldesa...¡de los periodistas!

POR ANUAR SAAD

A todos los barranquilleros que han sufrido en los últimos meses el calvario de la inseguridad en Barranquilla les doy un parte de tranquilidad: los muertos recientes por causa de sicariato, asaltos y fleteo; y los hurtos a casas, apartamentos, locales comerciales, tiendas, panaderías y restaurantes, sólo existen en la mente de los periodistas que, seguramente, se inventan las escandalosas cifras de inseguridad para enmarcar todo ello en un “terrorismo mediático”.
Así, con ese desparpajo que indigna, la Alcaldesa de Barranquilla, Elsa Noguera, justifica el incremento aterrador de la ola violenta en Barranquilla que parece no tener cura: ni la remoción del anterior Comandante de la Policía del Distrito, Oscar Pérez,  ni la convocatoria a consejos extraordinarios de seguridad, ni la cacareada “vigilancia por cuadrantes” ha servido para nada. La violencia va en alza y, en una misma semana, un niño de 12 años fue asesinado en La Ceiba por no entregar su bicicleta; a un ex-Congresista lo asaltaron dentro de su propia casa; a un abogado lo liquidan en pleno centro comercial; a desprevenidos comensales les robaron en medio de una chicharronada en La tiendecita y un atraco a un restaurante del norte de la ciudad, terminó con un muerto. Sin City o La Ciudad del Pecado, nos queda en pañales. Pero no se preocupen: en Barranquilla no pasa nada. Todo es cosa de la prensa.

Pero esto no es todo. Desde hoy los diarios, los noticieros regionales, las emisoras y los portales noticiosos, se deben abstener de hablar sobre delincuencia, pues, como por arte de magia negra, si nombran delincuencia…esta aparece y se multiplica en Barranquilla. Es decir, nuestros muertos deben ser invisibles, así como las víctimas de atracos, extorsión, fleteo y asalto en buses y taxis. La prensa, según el precepto de Elsa Noguera, debe “hacer mutis”, los de la vista gorda y, en vez de reseñar los crímenes que están flagelando a la población podrían, en el peor de los casos, dedicarle páginas enteras al análisis día a día de Protagonistas de Nuestra Tele o El Desafío. Total, entre más los televidentes estén narcotizados con la basura televisiva, menos les importará el verdadero reality de horror con el que tenemos que convivir cuando salimos de nuestras casas. Lo importante para ella (la Alcaldesa) es que los crímenes queden sepultados en el cuarto de San Alejo porque “en Barranquilla nada pasa”, mientras que sin pudor alguno califica de “terroristas” a los periodistas.
"Mientras más promocionen a Barranquilla como ciudad insegura, más se nos llena la ciudad de delincuentes", afirmó cantinflescamente este lunes la Alcaldesa, ante el asedio de la prensa que, preocupada, pedía una explicación para esta inseguridad que parece no tener cura. Y terminó con broche de oro diciéndole a los comunicadores en su propia cara: “Dejen de estar con tanto terrorismo” ¡Plop! Diría Condorito.

En medio de una lluvia de críticas de diversos sectores sociales, la Alcaldesa está tratando de tapar el sol con las manos. Esta administración, llena seguramente de buenas intenciones, se ha quedado solamente en eso: intenciones, porque la prometida “Barranquilla florece para todos” no se ve por alguna parte, a no ser que sea una velada referencia a los cementerios que, precisamente por el auge de la violencia, han aumentado su callada población.

Al alarmante incremento de la inseguridad, se le suman otros inconformismos de la ciudadanía que todavía no comulga con la Alcaldesa ni con su forma de gobernar. El impuesto de Valorización II, por ejemplo, ha generado un movimiento en su contra que cada vez gana más adeptos, y las voces de banqueros y transportadores exigiendo seguridad, se hacen cada vez más fuertes.

Mientras tanto, los barranquilleros que con sus votos la respaldaron en las urnas, dejan de manifiesto su descontento. Y no es un secreto: en la calle  corre un aire de desgobierno. De falta de autoridad. No es visible la figura del Alcalde y, cuando lo es, suele serlo con frases destempladas o explicaciones de mal gusto. Elsa Noguera está en deuda y esperamos que, antes de más muertos, atracos y fleteos, encuentre las verdaderas causas de la inseguridad ciudadana. Y si le sirve de algo, le doy una pista: los culpables no son los periodistas. Más bien despójese del facilismo… y empiece a gobernar.

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