miércoles, 20 de junio de 2012

Porno-videos: ¿los nuevos guías turísticos?


 POR: ANUAR SAAD


La última noticia sobre los porno-videos que vienen asolando al país, tuvo como escenario el estadio Pascual Guerrero de la ciudad de Cali, en el Valle del Cauca. Ya me imagino la escena: ella muy coqueta se recrea en una tribuna desolada, mientras que él, con paso arrogante y sensual camina hacia ella al mejor estilo de Antonio Banderas en “El Mariachi”. Los actores estaban ataviados con camisetas del equipo América y tres de las sexi “actrices” se pavoneaban  por la pista atlética haciendo ejercicios de  calentamiento antes de “entrar en acción...”
Un paneo deja ver la magnitud del estadio, pero en ese momento el que está viendo el porno video no le interesa el valor arquitectónico del estadio, el color de sus tribunas ni el estado del césped: lo que quiere ver es el momento en que el actor de segunda con ínfulas de Don Juan, meta su gol.
Coincidencialmente (¿?) Las actrices porno son las mismas que hace pocos meses se hicieron famosas apareciendo en videos triple X  en Barranquilla y en Cartagena.
Ya semanas antes la Costa Atlántica se había escandalizado. Primero, fue Puerto Colombia con las polémicas escenas filmadas en la estación de bomberos de ese municipio atlanticense, situación que dio lugar a las más disparatadas declaraciones. Desde que era una forma para “generar recursos por falta de fondos”, hasta que “lo alquilamos pero no sabíamos para qué”. En todo caso, los porteños debieron protestar porque lo único que se denota del histórico balneario es un viejo camión de bomberos, el escudo del departamento y la insignia oficial del cuerpo de bomberos. En todo caso, desde ese momento, desde el adolescente precoz, hasta el adulto pervertido, en cualquier parte de Colombia o el mundo, saben que existe un municipio bautizado con el sonoro nombre de Puerto Colombia que se relaciona, claro está, con un muelle que fue y del que ahora no queda nada. Total, lo de puerto, fue una “pisada de mangueras”.
Barranquilla ha sido escenario de más de cincuenta de estas cintas, mostrando diversas facetas de la ciudad, aunque, por supuesto, en los sitios públicos sólo salen escenas sugestivas, más no explícitamente sexuales. Al igual que lo ocurrido en Cartagena donde, una “negrona” de alto voltaje, recorre con un escote que deja ver sus exagerados encantos las murallas de La Heroica mientras que un “supuesto turista” camina a su lado embelesado por sus atributos. Las escenas se repiten en el Castillo de San Felipe y en un escenario deportivo, lo que de alguna forma “internacionaliza” este patrimonio de la humanidad.
Los autores de estos “audaces” videos pornográficos parecen retar a las autoridades que a pesar de que anuncian más vigilancia en los lugares públicos, estos siguen saliendo retratados, cuál guía de turismo, en las películas pornográficas que alcanzan una duración de hasta hora y media.
El mercado negro internacional de películas pornográficas está plagado con nuestras criollas producciones que, mediocres como casi todas estas cintas, dejan sin embargo un enorme lucro a sus productores en el mercado foráneo. Es paradójico que mientras el Ministerio de Cultura y todos los organismos que tratan de darle respiración artificial al cine colombiano para que tome vuelo de una vez por todas, estos prono productores llenen sus arcas a costa de los escenarios naturales y arquitectónicos de nuestro país sin necesidad de libretos, argumentos ni riguroso casting: sólo basta una buena dosis de mal gusto, mujeres que vendan a precio de baratija sus exagerados y poco estéticos encantos y unos actores con cara de piedra que seguramente tienen algo más que nosotros soñamos tener. Y de paso, como diría la sonora propaganda… “vive Colombia, viaja por ella”. 

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