miércoles, 23 de mayo de 2012

Futbolista en Argentina: profesión peligro


POR: ANUAR SAAD

No hay duda que cuando se trata de comer la mejor carne, tomar buen vino y degustar variedades de quesos y fiambres, Argentina es el lugar ideal. Buenos Aires, su capital, se precia de ser una joya europea incrustada, tal vez por equivocación, en esta “subdesarrollada” América Latina. Tal vez, de ahí, nazca la leyenda de su auto reconocida arrogancia. Muchos colombianos, barranquilleros específicamente, han estudiado en el país austral formándose como buenos profesionales. Pero todo ese desarrollo cultural que hace grande a Argentina y a los argentinos, no es consecuente con la forma primitiva, cavernaria, emocional y peligrosa, en que vive lo que para otros es una fiesta: el fútbol.

El episodio que repetitivamente muestran los canales públicos y privados de televisión durante las jornadas del fútbol argentino en que se ven a los hinchas exaltados a punto de entrar en cualquier momento a la cancha presionando a árbitros, rivales e hinchas visitantes, demuestra todas luces que la “pasión” se está remplazando por una peligrosa esquizofrenia que, en el momento menos pensado, puede acabar en tragedia.
La amenaza a jugadores; los actos de vandalismo contra estadios y sedes deportivas y las reyertas entre jugadores de ambos equipos, son el pan de cada día. El aún reciente episodio de Teófilo Gutiérrez esgrimiendo un arma en el camerino de Racing, según él para defenderse, deja claro que para que alguien lleve un arma a un camerino es porque el ambiente no es el mejor. Muchas fuentes aseguran que aunque es cierto que Teófilo no es una mansa paloma, también lo es que fue víctima en manera reiterativa, de abusos y ataques de sus mismos compañeros.

Pero la gota que rebosó el vaso, fue la noticia conocida el martes pasado en la que se da cuenta que tres hinchas de Racing abordaron al colombiano Giovanni Moreno y al paraguayo Federico Santander. Uno de los desadaptados “hinchas” puso un arma (esta sí de verdad verdad) sobre las piernas de Gio y le dijo que si no ganaban el próximo partido, él mismo le destrozaría las rodillas a punta de balas.
Eso hace comprensible por qué Teo andaba armado hasta en el camerino. Yo, en su lugar, llevaría el arma hasta el baño mismo ya que los hechos están demostrando que ser futbolista extranjeros en Argentina, es una profesión de alto riesgo.

Este episodio parece sellar definitivamente la salida de Gio Moreno por Racing, tal cual como el caso del camerino firmó la partida de Teo. Ambos, con armas a bordo. Ambos, denunciando que eran agredidos. Ambos, colombianos. ¿Coincidencia?
Invito a los lectores que entren a la página del Diario Deportivo Olé y lean los comentarios debajo de las noticias: odio, furia, racismo, venganza, violencia e insultos, es el común denominador. Mientras la tranquilidad futbolística de jugadores extranjeros en Argentina se sigue haciendo añicos, ellos, sus dirigentes, continúan tranquilos bebiendo mate, comiendo asados y picando fiambres con queso gruyer, hasta que ese fatídico día en que un hincha pervertido, de esos que crían los propios medios, termine esta telenovela con un desenlace fatal.

Que esto sea una lección para Colombia, donde a pesar de que la violencia es pan de cada día, no debe dejar  permear el fútbol de la negra sombra del terror. 

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