martes, 10 de abril de 2012

El despelote en calles de Barranquilla: ¿Quién llamó un taxi?


 POR: ANUAR SAAD S.
Es cierto que durante la Alcaldía de Alejandro Char, el problema creciente del mototaxismo quedó reducido a una mínima expresión. Igualmente cierto es, que Barranquilla recuperó en sus calles la cara de verdadera ciudad que, por culpa de este problema social, había perdido.
Lo que no se podía entonces sospechar era que un problema de dos llantas iba a ser remplazado por uno de cuatro ruedas. Y es que hoy las calles y las pocas avenidas de ésta urbe, parecen una gran mancha amarilla. Por donde se meta el ojo, los taxis pululan en pugna perpetua por recoger un potencial cliente. Y esta moderna guerra del centavo, ahora entre taxistas, tiene varias explicaciones. La primera, como lo recuerda el disco inmortal de El gran Combo, es que ya “no hay cama pa tanta gente”.
La sistemática proliferación de zapaticos amarillos por nuestras calles ha dificultado la movilidad, generado caos en zonas céntricas y puntos clave y un despelote total en las horas pico. ¿La razón? Barranquilla pasó a tener, gracias a una “displicencia” administrativa (en el mejor de los casos) de 9 mil vehículos de servicio público a 15 mil en menos de un año.
Vale la pena preguntarse si en una ciudad de 1.146.359 habitantes según datos del censo 2005 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, y con una extensión que hace posible estar de un polo a otro en menos de 30 minutos, sean necesarios 15 mil taxis. De ahí el otro interrogante: ¿acaso se hizo un estudio técnico de viabilidad que arrojara como resultado la necesidad de casi duplicar la existencia de vehículos de transporte público? Según publicaron diversos medios, dicho estudio no se ha realizado y, lo más grave, es que en la Secretaría de Transporte del Distrito la administración actual no puede hacer nada porque ¡ni siquiera sabe cuántos vehículos de transporte individual hay hoy en la ciudad!
Si la Secretaría de Movilidad no sabe la cifra de los taxis que deambulan por la urbe… ¿entonces quién sabe? ¡Averígüelo Vargas! Sin embargo, en un informe de El Heraldo, dicha dependencia asegura que “sólo 12 mil 300 vehículos aparecen activos en la base de datos”. Lo que no quiere decir, reconocen ellos mismos, que esos sean los que están realmente funcionando, ya que según la asociación que agrupa a los taxistas en Barranquilla la ciudad pasó, en los últimos años, de 9 mil taxis a más de 15 mil.
Este incremento masivo ha llamado, incluso, la atención de medio nacionales, como el caso de Noticias Uno que, en un reciente informe, alertó sobre lo que es un secreto a voces: que el disparo del número de taxis activos por las calles de la Arenosa se debe, en gran parte, al poco control en la reposición reglamentaria de los automotores y la entrega "legal" de los cupos disponibles por parte de la empresa “Districar” entre cuyos propietarios está Roberto Char, primo del ex alcalde de Barranquilla.
El resultado de tantas anomalías juntas que van desde la permisividad en vender sin restricciones taxis nuevos, hasta la falta de planificación y estudios sobre la necesidad real de este tipo de transporte en la ciudad, agravado por el ineficiente control de la Secretaría de Movilidad sobre cuántos taxis ruedan por la ciudad, es ver, sobre todo en horas pico, esa fila interminable de zapaticos amarillos que causa verdadero espanto. Los trancones se multiplican lo que empeora, paradójicamente, el rendimiento del Transmetro víctima también del caos vehicular.
Ahora los barranquilleros tenemos que sufrir, aparte de la guerra sin cuartel de buses y busetas; de ambulancias en busca del herido o muerto más reciente, a los taxis cerrándose el paso entre sí para disputarse el improvisado llamado del servicio de uno de sus usuarios. Porque hoy, si usted necesitaba un taxi, ahora tiene cuatro a su disposición, si es que no se accidentan antes de que lleguen. Y cualquier parecido con el reciente fenómeno del mototaxismo...no creo que sea coincidencia.

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