miércoles, 7 de marzo de 2012

Carta de lectores/ El periodismo de hoy: ¿Socialmente responsable o sólo entretenimiento?


POR: SOLEDAD LEAL
Leo juiciosamente tu blog y tus columnas y me ha alegrado mucho lo referente al auge y posicionamiento que ha tomado la crónica como género periodístico respetable. Ello me encanta porque muestra que las publicaciones están volviendo sus ojos a la calidad de la descripción y la capacidad del cronista para tocarnos en nuestra fibra más íntima, en nuestros sentimientos, sin dejar de mostrar la realidad de una sociedad que cada vez nos inquieta más. Y, en esta misma línea, hoy veo que te preguntas acerca del papel del periodismo barranquillero frente al escándalo de la Cámara de Comercio, la corrupción privada que maneja dineros públicos, algo sabido y recontra sabido, y con sabroso nombre de conocida comida típica costeña, hace mucho rato. Quienes ejercimos el periodismo por más de 20 años, sabemos que no se toca nada nuevo, y como dice Horacio Brieva, hemos sido permisivos como periodistas y como ciudadanos. Mea culpa. ¿Recuerdas Anuar a “los nísperos”? Personajes de los sectores público y privado “madurados” a punta de papel periódico. ¿Qué aportaron ellos distinto a su figuración y registro diario en nuestras páginas informativas y por supuesto en las sociales? Lamentablemente, el mea culpa, es por darnos perfecta cuenta que  ellos (los “nísperos”) no han trazado hitos y mucho menos  han realizado una labor de alcance social que marque un real avance de nuestra ciudad. A cambio, por supuesto, lo que hemos visto es su gran “progreso” personal y económico.  Y, ¿qué ha pasado? Aquí el periodismo está dando un peligroso salto al abismo: está pasando aceleradamente de cumplir su responsabilidad social como orientadores de opinión, como veedores a nombre de la sociedad, a ser co-administradores de lo público e impartidores de justicia según sus propios intereses y conveniencia, marcadas éstas, por un arrodillamiento ante las altas clases sociales, deformaciones en verdad  preocupantes.
Como estudiosa de los fenómenos de la comunicación, veo que el periodismo barranquillero –y el colombiano en general- está cayendo en su propia trampa quedando presos de la dictadura del “rating” y de la imagen pública –¡que ellos mismos forman!-  Y en lugar de ejercer ante los hechos que nos afectan una veeduría social, con sentido, reflexionada, solidaria con nuestra identidad, están presionando opiniones veleidosas y decisiones  que se ajusten al gusto popular, para mantener una esquiva tajada del mercado de pautas tanto de la empresa privada, como del sector público. ¡Círculo terriblemente vicioso! Entre más “popular” el medio, menos juicioso y reflexivo; más mercado de lágrimas y bajas pasiones; más “realities” de porno miseria, y claro, mucho más perdido el verdadero sentido del periodismo, que dejó hace rato muy atrás su función pública y social para convertirse en  empresa productora de entretenimiento.
Así, asistimos hoy a las noticias que tocan nuestra Economía y nuestra Educación (¡pilares de una sociedad respetable!), con el mismo morboso acercamiento que hacemos al escándalo sexual de cualquier cantante o artista de nuestra farándula criolla. Se han confundido los niveles y los roles tanto de lo público como lo privado y ello lleva aceleradamente a la dictadura de la “popularidad” irreflexiva, desestructurada, superficial, que no construye valores en los cuales afincar y soportar un verdadero desarrollo y cambio social. Peligrosos instrumentos los medios de comunicación utilizados con esta óptica i-responsable socialmente.

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