viernes, 30 de diciembre de 2011

10 consejos para un feliz 2012

POR: ANUAR SAAD

Como no somos perfectos, y sabemos asumir con madurez uno que otro defectico, he hecho firmes promesas que aspiro cumplir ciegamente en este 2012 que empieza. Si el Junior pudo ganar la séptima estrella remontando tres resultados increíbles, por qué diablos yo no puedo mejorar algunas “cositas” para tener un mejor vivir en este año venidero. Estos diez consejos quiero compartirlos con ustedes. Aquí van:

1. No pensar mal. Prometo que desde hoy, cuando a tres muchachotes les adjudiquen contratos a diestra y siniestra en Bogotá y otras ciudades, jamás pensaré que hay un carrusel de corrupción a su alrededor. Uno debe darle la oportunidad a la gente para que se defienda. ¡Miren lo bien que los Nule lo están haciendo! Sálvese quien pueda.

2. Dejar atrás la ingratitud. En este punto confieso que he pecado demasiado. A pesar de sus grandes obras, sus grandes “contactos”, su enorme “montaje”, su capacidad de emperador y pacificador altamente demostrada, escribí muchas veces en esta misma columna contra el Presidente Uribe y sus bondadosos y transparentes hijos, cuando debo decir que ya puedo viajar a Soledad sin que me pase nada gracias a ellos. ¡Amnistíeme señor Presidente!

3. Comprender a los amigos. Es cierto que nadie es perfecto, ya lo dijimos. Pero prometo más paciencia y flexibilidad antes de hacer juicios sobre ellos. Desde hoy doy por sentado que cuando creí que Jaime de la Hoz tenía un ego más grande que la Catedral; o que John Acosta necesitaba una que otra clase de glamur; que Peñalosa sermoneaba hasta el cansancio; que Jorge Cura mentía con aquello de la “falta de presupuesto”; que Alberto Martínez era más hincha del Real (Cartagena, no Madrid) que del Junior y que más rápido le responde a uno Papá Noel que Alberto Salcedo, eran puros inventos míos. Pido disculpas públicas a todos y espero que por el bien de Zonacero, este año el presupuesto fluya.

4. Hablar de más. Todos me critican dizque porque me gusta hablar mucho. Debe ser cierto. Sobre todo, cuando trato de hacer juicios y estos son equivocados. Como por ejemplo, dudar del amor verdadero de Jacqueline con el Joe a quien liberó de todo peso….físico y material, aunque aquello de que ella se quedó con 99% de todo su producido, es una cuestión menor. Igualmente haber dicho a los cuatro vientos que la novelita de RCN terminó más aburrida que una columna de El Heraldo. Excúsenme.

5. Ser honesto con mis estudiantes y hacerles entender porqué García Márquez afirmaba que el “periodismo es el mejor oficio del mundo”. Jóvenes, no es por el oficio en sí, ni por aquello de ser “el espejo de la sociedad”. Eso es pura basura. La verdad es que esa afirmación se puede hacer cuando, después de consultar tu saldo, el primer dígito está seguido de, por lo menos, nueve más. Cuando logras eso, hasta cantar carrilera es el mejor oficio del mundo.

6. No creer en nuestros políticos. Aunque Jesús le dio tamaña lección a Santo Tomás (¿sí era ese?) todo el año me la pasé incrédulo con la gestión de nuestros políticos. Algunos concejales se destacaron: ahí está el que le pegó a un niño porque le dijo calvo; y el otro que fue multado injustamente por el tránsito porque se había tomado una Pony Malta. Pobrecillos. Lo de las inundaciones y su falta de soluciones prontas, es una cuestión menor. Ahora que haya más sol, todo quedará bien seco. No seamos impacientes, carajo. ¡Claro que hay buenos! Ahí están el Alcalde Char y…el Alcalde Char y…(Después les digo)

7. NO hacer juicios falsos. Prometo solemnemente que para este 2012 jamás juzgaré mal a persona alguna sin causa, como lo hice con la reconocida, afamada y muy capaz corógrafa Roxana Lignarolo, quien hizo una inauguración del mundial sub-20 en Colombia que dio que hablar en el mundo entero: jamás se había visto cosa parecida. Me erizo (Como diría Amparo Grisales) con solo recordarlo. ¡Qué injusto fui! Ella puso a Barranquilla en la mira del mundo. Ni Shakira lo hubiera hecho mejor. Igualmente prometo no decir jamás que el Junior, aún cuando quede en el puesto 17 (como con Umaña y Quintabani) es un equipo de “muertos vivientes”. Miren qué salió campeón. Y jamás, jamás, pero jamás, intuiré que hubo cosas oscuras en la Fundación Carnaval de Barranquilla donde todo “funcionaba tan bien”, que pagan salarios estratosféricos todo el año a gente que ¿trabaja? sólo dos meses, mientras que a las agrupaciones y grupos…les bailan el indio.

8. Falta de fe. Reconozco que este año que pasó no tuve fe en nada. Nunca creí en las desmovilizaciones masivas; en los repetidos “positivos” del Ejército en la era de Uribe; en la candidez del ex Minagricultura; en la inocencia abusiva de Valerie Domínguez; en la canalización de los arroyos; en la utilidad del Transmetro y en la capacidad del Bolillo Gómez, Leonel Álvarez, Bedoya y Jesurum. A todos, mil disculpas. Este nuevo año seré un ágora de fe.

9. No repetir que la plata no alcanza. Esa mentira la dije mil veces en el 2011. Lo que pasa es que no sabemos ahorrar. Tenía un “amigo” que era tan ahorrativo que después de explotar a su chofer por diez horas haciendo vueltas, le decía: “tomémonos una gaseosa”: y, justamente, compraba UNA gaseosa: media para él y media para su trabajador. Ahora le va muy bien en su negocio de ventas y arriendos donde cobra de todo, y jamás le paga a nadie. Es tan ahorrativo, que para el 31 de diciembre compra 12 uvas: una para cada uno en su casa y solo tienen derecho a un deseo, para no agotarlos. Miren que el secreto es cambiar de actitud. ¿Cómo que no alcanza el dinero? Si quieren sabe cómo sí es posible vivir con $190 mil al mes como lo insinuó el Banco de la República, pueden seguir este link donde le doy los milagrosos consejos:


10. Falsa modestia. No puedo negar que he presumido que mis columnas tienen algo de humor que alegra la vida y que, con la ironía, se puede criticar lo que merece ser criticado. Todo eso es mentira. Tienen más humor los cuentos de Sábados Felices y más ironía las columnas de mi amigo Flash. Así pues, con estas promesas de cambio, enfrentaré el nuevo año. Feliz 2012 a mis lectores a quienes ahora pregunto: ¿ustedes qué cambiarán en ese año que comienza?


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