martes, 12 de octubre de 2010

Entre destapes y “chuzadas”


Por ANUAR SAAD S.

La semana que pasó estuvo matizada entre los “destapes” en el fútbol y la “chuzada” en la política. De lo anterior podríamos hacer una ligera analogía que concluiría con que las chuzadas son un deporte de destapes. Pero como diría mi amigo el destirpador…vamos por partes:

Entre el sábado y el domingo hubo “destapes” futbolísticos. Uno, claro, más estético que otro. El primero sorprendió al país, pues no es muy frecuente que una futbolista se despoje de su camiseta y batiéndola al aire, corra por el gramado festejando la anotación. Y justo eso fue lo que la goleadora Ingrid Vidal hizo luego de anotar el valioso tanto que clasificaría a Colombia al Mundial de Fútbol Femenino y a los Juegos Olímpicos. No faltó el moralista que le tapara los ojos a su hijo para “que no viera esa indecencia”. Muchos, en cambio, piensan que la jugadora se quedó corta: los dos logros –Mundial y Olímpicos-- daban para deshacerse de la camiseta primero y luego del “top” que hacía las veces de brasier.

Hasta las noticias internacionales dieron cuenta de la original celebración, incluso, antes de anunciar que Colombia clasificó a ambas competencias como si el festejo fuese más importante que las metas obtenidas.

Un día después del suceso, la pantalla chica escenificó otro destape, pero este mucho menos estético: el veterano Leider Preciado se quitó la camiseta al anotar el gol con que Quindío derrotó al Nacional y dejó que su abdomen, llantas y grasa sobrantes, corrieran con él por la pista atlética del Atanasio Girardot dejando en claro que Leider jamás ha oído hablar del Té Verde, las vendas frías con alcanfor ni mucho menos del libro “Cocina Sana” y todavía cree que las únicas dietas que existen son las parlamentarias, pero obviamente estas, en vez de adelgazar, engordan. Prueba de ello los senadores Name, Gerleín, García, entre otros. Algunos amigos, cercanos al futbolista, confirmaron que más de un cirujano estético se puso en contacto con el apoderado del tumaqueño de 34 años de edad. Le ofrecen abdominoplastia, lipoescultura y un recorte de intestino para que siga manteniendo la figura, pero Preciado no aceptó.

Mientras festejaba después del partido en la fritanga “El chicarrón contento” el futbolista aseguró que no es vanidoso y que sus cuantos kilos de más no le pesan para nada, sino que, al contrario, dan más fuerza a su patada como al legendario Iván Valenciano.

Aceptamos el argumento de Preciado, pero por respeto a la televisión y a la estética de la imagen, le agradeceríamos que mejor se quitara una media que volver a dar semejante espectáculo. Claro que a mí, en particular, no me desagradó mucho: a fin de cuentas si Leider es un futbolista que juega con semejante barriga y no le dicen nada, por qué carajo mi mujer se queja de la mía que no me impide impartir cátedra en la Universidad…sin necesidad de un stripper.

Pero si por los lados del deporte llueve, por el de la política no escampa (como en todo el país por estas fechas). Un nuevo escándalo de “chuzadas” envuelve a la ciudad. El secretario privado del Alcalde, David Maestre, fue víctima de esta “deportiva” actividad que últimamente hace carrera en Colombia, y fue grabado mientras comentaba una que otra informacioncilla confidencial, según el Alcalde Char “editada y adulterada”, con Tomás Jaramillo, uno de los principales accionistas de Interbolsa, que está casado con la prima de Maestre.

Y como Maestre es el representante de Char en la junta directiva de la Triple A, muchos –sin tener que devanarse los sesos—han concluido que Maestre estaba haciendo mal uso de información privilegiada ya que Jaramillo y su grupo suenan como posibles compradores de la empresa que, al parecer, no está cómoda con algunas políticas del actual mandatario.

Más allá de lo que dicen que se dijo, y si es o no información confidencial, la estrategia utilizada para obtener la información –absolutamente ilegal-- es lo que preocupa. Hace poco menos de un año, Enrique Berrío y Arturo Sarabia fueron expuestos por el mismo mecanismo, cuando al parecer urdían un plan para enlodar a un dirigente cívico de la ciudad.

Si bien las “chuzadas” permiten que salga a la luz pública intenciones poco santas de dirigentes y/o empresarios, es tan poco ético y estético el mecanismo, como la barriga de preciado dando saltos al festejar un gol.

Si existe alguien que no tenga claro, cuál ha sido el legado de Uribe en sus ocho años de gobierno, podría anotarse que la “experticia en chuzadas” pasó de ser propia de grupos especiales de inteligencia, a convertirse en “deporte nacional”. A ese paso, tendremos que fabricar un alfabeto críptico para hablar con tranquilidad hasta en la sala de nuestra casa.

saadanuar@gmail.com

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