miércoles, 6 de julio de 2011

Mary Luz y Jacqueline: la otra novela



En medio de dimes y dirites el público sigue pendiente del capítulo más importante en la historia del Joe: su lucha por seguir viviendo.

POR ANUAR SAAD S.

Así sea por la banda sonora, casi todo el mundo se ve “El Joe, la leyenda”. Y lo cierto es que en todos los rincones de Barranquilla, la Costa Caribe y Colombia, desde el vendedor de tutifruti hasta el encopetado gerente de banco, no hacen sino tararear cualquiera de las decenas de éxitos del gran cantante cartagenero. Pero al tiempo que la serie sigue escenificándose a través de la pantalla chica, en la vida real quedó planteada una nueva novela –tal vez más llamativa y veraz que la otra—entre Mary Luz, su esposa por 20 años, y la actual compañera Jacqueline Ramón. Y el pueblo, que sigue ambos desenlaces, ya ha ido sacando conclusiones sobre cuál es “la villana” y cuál “la heroína”.

La situación actual del Joe Arroyo –el cantautor más grande que ha dado el país en su historia sin duda alguna—tiene más carga dramática que cualquier telenovela. En esta historia –la real-- las intrigas, las mentiras, la ambición, los intereses y el amor, parecen ser los protagonistas. Según lo que se colige en la lluvia de declaraciones de los últimos días, hay una “guerra frontal” entre Jacqueline Ramón, la actual compañera del Joe y Mary Luz, su anterior esposa. Amigos, empresarios y allegados al cantante, han acusado a la Ramón de manipular a lo que queda del artista con fines totalmente económicos. “Hay gente cercana al Joe que no le interesa la salud del cantante, solo le importa que se presente a conciertos para cobrar el dinero”. Estas declaraciones han surgido de boca de ex representantes del artista, colegas y familiares que temen por un desenlace fatal de esta historia muy distinta, sin duda, a la ficción acomodada que plantea la novela.

Dio verdadera lástima ver a un Joe caminando como un zombi, sin poder hablar coherentemente, llevado de la mano a la tarima como un cordero que va manso al matadero, intentando cantar. No creo que los médicos que lo tenían a su cargo hayan aconsejado que pocos días después de haber sido internado, el cantante estuviera en un show en Bogotá. Las consecuencias de ese acto, para muchos negligente, saltan a la vista: el Joe está ahora más grave en medio de una reyerta de intereses que desvirtúan lo que la telenovela está mostrando. Y a pesar de su gravedad, pretendían que se fuera de gira por Sincelejo y Cartagena. ¿Habrase visto tanta insensibilidad? Parece que para el círculo “superprivado” que ahora rodea al Joe, está primero el ingreso económico que la salud del cantante. Tan es así, que se atrevieron a negar que estuviera hospitalizado porque dañaba la gira que tenían firmada.

Hace pocos días Wilson Manyoma, compañero del cantautor en la orquesta de Fruko, afirmó al referirse a Jacqueline Ramón que “...se ve que ella es algo difícil. Nunca se ha acercado a mí, por eso yo tampoco lo he hecho con ella. Lo único que sí me queda claro es que hay algo raro en todo esto, en tanto silencio”. A su turno, Chelito de Castro, quien inmortalizó los solos de piano en los éxitos del cartagenero, asegura con tristeza que al Joe “lo han privatizado” y hace énfasis que el cantante es un patrimonio de todos y no de alguien en particular.

Lo que no se puede ocultar por más ficción que le agreguen a la vida del Joe (que de por sí, de la realidad en la serie hay muy poco) es que los años más productivos de su carrera artística y en los que pudo recuperarse del lamentable estado con que llegó a esta tierra, fue cuando estuvo al lado de Mary Luz, quien además, ante los medios de comunicación, pidió perdón por haberlo dejado. Por eso la audiencia se pregunta si la novela, que supuestamente se basa en la vida del cantante, mostrará los 20 años de felicidad con Mary Luz y con sus dos hijas que, entre otras cosas, recientemente denunciaron que les impedían el acceso para ver a su padre. Hay tanta ficción en la novela –acomodada además de una manera malsana—que la expresión de Mary Luz sobre la misma en el sentido de que debería llamarse “La leyenda de Jacqueline”, tuvo un gran consenso entre los que conocen la verdadera historia del cantante, como el caso de su mánager por muchos años, Marcos Barraza quien en declaraciones para RCU Noticias aseguró que lo que se muestra no es fiel a la realidad porque la Ramón jamás hizo parte de la vida del Joe. “La conocimos en Miami hace unos años, cuando ella estaba embarazada de Diomedes Díaz”, afirmó Mary Luz a la prensa.

En medio de la explosión de emociones que provoca el recuerdo de la historia musical de Joe Arroyo y la resonancia de sus éxitos en emisoras, estaderos, discotecas y la venta desmedida de sus grabaciones, que seguramente repercutirán en merecidas regalías para el artista, hay un ambiente de indignación por la manipulación que RCN ha hecho de la vida de personajes allegados al cantante –como el caso de Wilson Saoko por sólo nombrar uno- a quienes además, no les pagaron ni un peso por exponerse ante los colombianos. Ya se anuncian demandas y querellas que seguramente harán que el canal se meta la mano al dril para tratar de acallar voces que, cada vez más, se están levantando por reescribir al acomodo de algunos, la vida de un personaje que en Cartagena y Barranquilla todo el mundo sabe, al derecho y al revés, cómo es en realidad. La única verdad que aún mantiene intacta la novela es que musicalmente hablando, como el Joe, no hay dos.

Colombia entera, en medio de un despelote de dimes y dirites, entre la indignación y la impotencia por lo que no se ve en la novela y por lo que muestra distorsionado, sigue pendiente del capítulo más importante en la historia de este cartagenero adoptado por Barranquilla: su lucha por mantenerse vivo.